El acto de recordar es una parte normal de la actividad del cerebro humano. Atendiendo a la etimología de la expresión recordar, es posible distinguir que está íntimamente relacionada con el corazón al que se le atribuía la capacidad de guardar los sentimientos. Siendo de origen latino esta palabra, recordar es descrita como “acercar al corazón” un suceso pasado.

¿Por qué esta divagación? Para dar sentido a la Caminata Mojanda Arriba, que se viene realizando anualmente desde el año 1981. Ella fue recreada para acercar al corazón el hecho pasado de los jóvenes otavaleños que iban en busca de un bien superior, la educación. 

La ruta hacia la capital, hecha por los arrieros de antaño es descrita en el libro “En lo alto grande laguna”, escrito por Alvaro San Félix:

Avanzando por el camino de Los Azahares, se salía a Curubí donde había un Tambo para comer y reposar, de allí se llgaba a Malchinguí y finalmente a Pomasqui…Antes de llegar a La Josefina se pasaba por Los Corrales y Malchinguí; más adelante bajando al Guayllabamba, temían el Chamarral donde, en varias ocasiones, los salteadores habían desvalijado a los viandantes.

El Tambo La Josefina tenía chozones en cuyos corredores se podía dormir con el poncho como cobija y colchón… Al día siguiente volvían a madrugar para subir la dura cuesta de La Providencia, en cuyo río refrescaban los malogrados pies…

El texto siguiente narra el origen de la caminata. Es tomado de un libro espléndido escrito por Marcelo Valdospinos Rubio:

Alfonso Cisneros Pareja, El capitán que no conoce derrotas, que escribía como Raymundo, le contestó a Icaro(San Félix)¿Quién dijo miedo?, ante el reto, lanzando el 18 de septiembre de 1982, de caminar por los viejos chaquiñanes de Mojanda.Amautale puso el nombre de Mojanda Arriba. Y, en la segunda caminata (1983) Edwin Rivadeneira le completó: porque la tierra nunca está lejos.

Así se inició la mayor peregrinación masiva que evoca y rinde culto al pasado. ¿A quién? Un homenaje a los estudiantes otavaleños (como Chaves, Garcés, Rubio,Jácome, Tobar, Jaramillo, Narváez, Ubidia, etc.) que con tesón y sacrificio, fueron en forzado itinerario, mochila al hombro, a la Capital, tras un sueño y una profesión. Un homenaje que lleva implícito el ejemplo a las nuevas generaciones, para que tomen la posta cívica.

Un homenaje a la ciudad enclavada en el valle, al pie del monte tutelar. Homenaje a los primeros habitantes que se adueñaron de este lugar, entre ellomerío y la quebrada, entre el páramo y la nieve. Un homenaje a Bolívar. Al que vencido quiere vencer. Homenaje a ese Bolívar de irreductible firmeza. Al Bolívar que en 1829 hace con Otavalo un acto de justicia, elevándola a Ciudad.


Fuente: Valdospinos Rubio, Marcelo. “TIERRA NUESTRA, ancestral y diversa.” Casa de la Cultura Ecuatoriana “Benjamín Carrión”, Núcleo de Imbabura. Colección PICHAVI No. 7, Quito, marzo 2015, pp. 146-147.

Fuente: San Félix, Alvaro. “En lo alto grande laguna.” Instituto Otavaleño de Antropología, Otavalo, 1974. pp. 259-260.