Otavalo es la única ciudad del Ecuador que tiene más de 200 canciones dedicadas en su honor. -César Chicaiza, Radio Otavalo-

La Ciudad de Otavalo y sus alrededores tienen fuentes de inspiración que después han sido plasmadas en melodías. Una de ellas es “No hay como Otavalo” de Alejandro Plazas Dávila. Otra de ellas es “Otavalo de mi vida” del doctor Luis Enrique Cisneros. En las fiestas de la ciudad estas melodías son necesariamente entonadas al momento culminante, pues es tanta la sensibilidad que provoca en los otavaleños.

Autor: Luis Enrique Cisneros

Desde la cumbre del alba,
luego de batir sus alas
un gallo canta tu nombre
que va rodando, rodando
por las gargantas de todos
los gallos de la barriada,
como relojes cantantes,
Otavalo de mi vida.

Con los cantos en cadena,
la aurora despierta y lenta
al nuevo día le llama,
y el nuevo día responde
con gritos de claridades
desde la noche profunda,
mientras los gallos cantando
siguen tu nombre, Otavalo.

En las torres de los templos
las voces de las campanas
convocan para la misa
a los indios y mestizos,
que desfilan somnolentos
por las veredas desiertas,…
mientras los gallos recantan
tu nombre, terruño mío.


Fuente: Aquí Otavalo. “No hay como Otavalo.” aquiotavalo.com, 11 de septiembre de 2008. Web. 13 de octubre de 2016.