Un guambra nos hizo llegar lo siguiente: “Vea señor, cómo eran los partidos de fútbol en su época?Chuta, esta pregunta nos hizo remontar a la Era Mesozoica cuando los dinosaurios rumiaban la Tierra. Le respondimos de la manera siguiente, 

1. CANCHAS DISPONIBLES: en este entonces, en Otavalo había una cancha reglamentaria en Monserrate, la cual tenía más baches que césped. Había otra cancha pequeña en Santiaguillo, pero era muy polvorienta y una caída significaba una “raspada” en las piernas. Ayayay, eso si dolía.

También había el Estadio Municipal, pero era ocupada por los “duros” de los equipos tradicionales. En el sector del Cardón, camino al hospital, donde hoy funciona el Colegio República del Ecuador, había otra “cancha”. Era un terreno baldío, casi plano y el césped era corto gracias a la labor de las vacas que pastaban por ahí. Aquí se reunían los guambras que en vez de estudiar preferían el fútbol. La mayoría de ellos se quedaban suspendidos en los exámenes, aunque también había excepciones: algunos (pocos) “cauchos” que eran buenos en los estudios y en el fútbol. Es un misterio cómo lo hacían, nosotros, la gente normal, andábamos más ocupados en saber como patear con chanfle antes que entender lo que Baldor proponía en su texto de álgebra.

2. LA CANCHA: no había arcos reglamentarios para los partidos pero eso se solucionaba con ingenio: dos piedras a cada lado del arquero y los goles debían ser necesariamente a ras de piso.

3. SELECCION DE LOS JUGADORES: se escogían los equipos según la fórmula científica conocida “por parejas”, es decir, dos personas se juntaban y los “capitanes” escogían por turnos a uno de los dos jugadores; los “escaldados” eran automáticamente elegidos como arqueros. De esta manera se obtenían dos equipos equilibrados.

4. NOMBRES DE LOS JUGADORES: todos los jugadores tenían apodos y por ellos eran conocidos. Había el “lluqui”, el “gerson”, el “ochentayocho” (porque siempre vestía una camiseta con ése número), el “franklin” (era su nombre verdadero pero todos creían que era un apodo), el “negro”, el “zuco”, el “cuñado”, el “vichito”, y cualquier diminutivo de su nombre. Si no tenía apodo, aquí lo conseguía uno que duraría toda la vida.

5. LOS UNIFORMES: no había uniformes, pero había la norma convencional: “Primer gol las camisetas”, es decir que el equipo que anotaba primero un gol tenía el privilegio de usar la ropa de juego y el equipo contrario debía sacarse las camisetas. De esta manera se obtenía un equipo claramente identificable y otro equipo de “lluchos”.

6. REGLAS DE JUEGO: no había “offside” ni tampoco árbitros ni jueces de línea. Es más, ni siquiera había líneas que delimiten la cancha, todo era “al ojo”. ¿Cómo se arreglaba en el caso de un gol disputado? “¡Fue gol…!”. “¡Que vá, no fue gol!”. Y así seguían hasta que se cansaban discutiendo para finalmente declarar como nulo el gol.

7. PUNTUALIDAD: aquí no cabía la “hora ecuatoriana” pues había que madrugar para “ganar la cancha”. Había muchos entusiastas a quienes no les importaba que en la cancha haya muestras visibles de las vacas que dejaron allí mientras pasteaban. Quien llegaba atrasado se quedaba sin jugar. ¿Quién dijo que los otavaleños son impuntuales?

8. EL MANDAMIENTO SAGRADO: era una regla no escrita pero que era observada estrictamente: el dueño del balón tenía que jugar obligatoriamente en alguno de los dos equipos y no podía ser sustituído. Caso contrario, él se iba con su balón y el partido terminaba ahí. Así de simple.

9. LUZ ARTIFICIAL Y MARCADOR: estos potreros no tenían luz artificial ni marcadores electrónicos, pero eran muy bien iluminados por la luna y el marcador era mantenido por cada jugador en su memoria. Método infallible, “made in Otavalo”.

10. FIN DE LOS PARTIDOS: los partidos terminaban cuando alguien decía, “el que mete gol gana”, es decir, que el equipo que anotaba el último gol ganaba el partido sin importar el marcador previo.

11. LOS BALONES E IMPLEMENTOS DEPORTIVOS: no se usaban los balones de “ishpapuro” ni las “pichurcas” de suela, eso era de hace fuuuu… Los zapatos de fútbol eran todos de color negro y todos pedían en Navidad al Niño Dios unos botines ADIDAS. Los arqueros no usaban guantes ni gorras. No había bastoneras alentando a los equipos, ni siquiera había hinchada. Las ventas ambulantes aún no habían descubierto esta cancha pero de vez en cuando aparecía el señor que vendía el “comibebe”.

12. EL LENGUAJE: estas canchas eran el medio ideal para mencionar a la mamacita del contrario en términos elegantes.

13. LOS IDOLOS: En Otavalo, el “guagua Rosales”, en Ecuador, Polo Carrera y a nivel mundial, Zico.

Elé, así nomás era.


Fuente: Luis Hernández mientras atendía una conferencia titulada ¿Por qué los niños no prestan atención en clase? Primera ponencia.4 de mayo de 2016.