Gustavo Alfredo Jácome es un hombre realizado. Vive junto a su biblioteca, a sus recuerdos y a sus libros. Ha sido normalista, doctor en Ciencias de la Educación (1955), profesor universitario, miembro de Número de la Academia Española de la Lengua, Miembro de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y acreedor de muchos reconocimientos.

Su historia literaria es conocida. ¿Cuál es su historia personal?

Nací en Otavalo, provincia de Imbabura, el 12 de octubre de 1912. Mis padres fueron José Antonio Jácome Carrillo y Rosa Jácome Terrero, el único varón entre 11 hermanos.

¿Cuándo comenzó su vocación?

A los 11 años, cuando cursaba el quinto grado, decidí ser maestro y escritor. Entonces tuve un profesor excepcional, diría yo, modelo. Se llamó Fernando Chaves Reyes, también otavaleño. Quedé prendado de su palabra fácil. Nos hablaba de las mitas, las encomiendas y los obrajes…

Su escuela fue la 10 de Agosto, ¿verdad?

Cierto. Era la única escuela de varones de Otavalo. Allí me eduqué y por más señas repetí tres veces el sexto grado. ¿La razón? No quería aprender un oficio o ser empleado. Quería ser como Fernando Chaves Reyes.

¿Allí se inició como escritor?

En mi escuela aprendí a manejar el idioma. Le cuento dos hechos: organizaron dos concursos, uno de Historia y otro de Cívica. Participaron todas las escuelas de la provincia de Imbabura. Yo, por supuesto, representé a mi querida escuela… y gané.

¿Tuvo algún amigo especial en la infancia?

Algunos. Recuerdo uno especial: Simón Burga, indígena, quien vivió una vida de suplicio porque fue discriminado y maltratado por ser…indio. Por esta razón le dediqué un capítulo en mi obra: “Barro dolorido”.

Su familia fue un apoyo importante.

En todo sentido. Mi tía Carmen Jácome Terreros se hizo cargo de 11 sobrinos. Ella fue como mi madre.

En ese ambiente, ¿cuáles fueron sus primeras lecturas?

Comencé a leer la vida de los santos… la vida de san Francisco, a los 12 años. Luego, Guillermo Tell y… la lista es interminable. Mi padre y el resto de mi familia querían que siguiera un oficio. Pero mi vocación era firme: ser maestro y escritor.

Vino entonces su viaje a Quito y el Normal Juan Montalvo.

En 1928 fui a Quito e ingresé como interno del Normal Juan Montalvo, en el que estudié con ilusión.

¿Sabía que usted se hizo famoso en el Normal por escribir sainetes?

Tuve fama. En el colegio escribí algunos “sketches”. Los sábados, en el internado, hacíamos teatro. Fue una oportunidad para contar cuestiones jocosas y todos se reían.

¿Recuerda su graduación como normalista?

Me gradué de Preceptor Normalista en 1936, al participar en un debate sobre un tema de sociología: ¿Debe la escuela ecuatoriana cultivar las características psicológicas de la pobla- ción indígena? Allí defendí la identidad indígena y gané el debate.

¿Cuál fue su primer cargo?

Desde el principio quise servir en una escuela rural, y lo logré. En 1936 ocupé la plaza de profesor de sexto grado de la escuela rural municipal “Amable Aráuz”, de Conocoto. La experiencia fue maravillosa.

¿Dónde conoció a su esposa?

Mi amada esposa, también maestra, se llamó María Emperatriz Lovato Vargas, hermana de Juan Isaac Lovato, distinguido catedrático del derecho. Recuerdo que en el primer grado trabajó mi esposa y yo en el sexto, de la Escuela “Amable Aráuz”. Allí nació el amor de mi vida.

Más tarde…

Vinieron mis hijos (Teresa, médica, Ramiro, arquitecto; Rocío, música; y Amparito, profesora); mis nietos y mis libros. Y mis clases, naturalmente. Fui profesor toda la vida. Mi primer libro fue ‘Luz y Cristal’, poemario de 152 páginas, y el último ‘La poesía de Alfredo Gangotena’. He escrito más de 40 libros, entre los que se cuentan 16 textos de castellano, numerosos premios, y la mejor distinción: ser otavaleño de corazón.

¿Cómo escribe usted?

Nunca aprendí a escribir a máquina. Siempre lo hice a mano y con mucho gusto.

¿Su mayor gusto?

Haber escrito el libro Gazapos Académicos en Ortografía de la Lengua Española. Fue un suceso en el Ecuador y en España.

Benjamín Carrión escribió el prólogo de Siete Cuentosde Gustavo Alfredo Jácome. En la parte final escribe, “Jácome es, ante todo, un hombre. Con poder de maestría. O sea de repartir sus dones entre sus semejantes. Con poder de amar a los niños y escribir para ellos “Luz y Cristal”. 

En 1952 fue delegado al Congreso Mundial de Protección de la Infancia realizada en Praga-Checoslovaquia, donde participaron 486 delegados de todo el mundo. Allí se institucionalizó el 1º de Junio el Día Internacional del Niño, con su famoso poema “La Paz”, relacionada a las vivencias de las brutalidades humanas que sufrieron los niños en la II Guerra Mundial. Cuando fue leído el poema, lloraron de emoción los que escuchaban este poema de amor que fue traducido en varios idiomas. En el Auditorio de Viena, como un gesto de admiración al Dr. Gustavo Alfredo Jácome se entonó el Himno Nacional del Ecuador que todos inclinaron sus cabezas. (2)

Obras

  • Luz y Cristal (1947)
  • Biografía: Luis Felipe Borja (Quito, 1947)
  • Ronda de la primavera y otras rondas infantiles (1949)
  • Barro dolorido. Contenido: “Allpa mama,” “Tierra madre,” “El portaplumas,” “Yanacona,” “Perro de indio,” “El llamado de la sangre,” “La prenda,” “El coraza,” “Sequía,” “Huarmi-Cocha,” “El nacimiento,” “Brujería,” “Tarabita,” “La misha,” “Simon Burga,” “Uyanzas” y un vocabulario.
  • Castellano. Primer curso. 4ta edición (1963)
  • Romancero otavaleño (1967)
  • Manierismos gongorinos en el poetizar de Gonzalo Escudero (1975)
  • La imagen en la poesía de César Dávila Andrade. Discurso de incorporación a la Academia Ecuatoriana de la Lengua. (Quito, 1971)
  • Siete cuentos. Contiene: “La torre de Babel,” “La segunda vida de Lázaro,” “El ojo de Dios,” “Aclaración necesaria,” “La última virgen del sol,” “Los capangas,” “Un santo resentido.” (Quito, 1976)
  • Estudios estilísticos (Quito, 1977)
  • Porqué se fueron las garzas (Otavalo, 1979)
  • Poesía: Luz y cristal (Quito, 1984)
  • Los Pucho Remaches (Quito, 1986)
  • Vigencia de Juan Montalvo en la cultura ecuatoriana/Visión actual de Juan Montalvo (1988)
  • César Vallejo (Quito, 1988)
  • Viñetas Otavaleñas (1993)
  • 9 Poetas. Estudios estilísticos (1997)
  • Palabras para jugar (2001) 
  • Puntuación artística (2002)
  • Gazapos académicos (2002) 

Fuente 1: EduAcción. “Gustavo Alfredo Jácome: una gloria del Ecuador”. Diario El Comercio,Abril 2009. Web. 17 Junio de 2016.

fuente 2: El Norte. “El siglo de Gustavo Alfredo Jácome”. Diario El Norte,12 de Octubre 2012. Web. 17 Junio de 2016.