El nombre de esta dama otavaleña está relacionado con la construcción del hospital de Otavalo en los primeros años del siglo XX. El corregidor de Otavalo, Sancho de Paz Ponce de León, en 1582, hace la siguiente referencia acerca del primer hospital que tuvo Otavalo: “En el pueblo de Sarance, que por otro nombre se llama Otavalo, que es el pueblo más principal de mi corregimiento, hay un hospital, y tiene el dicho hospital más de cuatro mil cabezas de ovejas de Castilla; no hay indio que caya enfermo que quiera ir a curarse a él, porque tienen por abusión, que si entran a curarse allí, se morirán luego. Y donde está agora fundado el dicho hospital lo fundaron y sirvió mucho tiempo de casa de corregidores: hízola Hernando de Paredes, el segundo corregidor que hubo allí en aquellos pueblos, y los religiosos, andando el tiempo, la tomaron para hospital, y su encomendero el capitán Salazar, dio de limosna para el dicho hospital mil ovejas de Castilla”.

El antecedente del actual hospital de Otavalo parte del legado de don Antonio Estévez Mora, para tal fin. En su testamento dispone: “Dejo a mi país natal Otavalo, mis haciendas llamadas Peribuela e Iltaquí Chiquito para que se funde un hospital en esa ciudad”.

Corresponde a la iniciativa de la Madre Lucía Guiart, francesa, Superiora del Colegio La Inmaculada de esta ciudad, la formación de una institución dedicada a establecer un hospital «en el que encontrarán en un día no muy lejano tantos infelices abrigo y medicinas para el cuerpo, consuelo y alivio para el alma», era el año 1923. Así se organizó la Liga de Caridad, de la que fue Presidenta la señora Mercedes Auz Vda. De Arregui. Una labor muy encomiable realizó la Liga de Caridad durante muchos años, fundamentalmente despertó en el ánimo de los otavaleños la inquietud por la obra y su cooperación generosa no se dejó esperar.

En 1924 la Liga de Caridad adquirió una parte del terreno que hoy ocupa el hospital. El padre Bruning, sacerdote la lazrista, en 1925, se encargó de ejecutar los planos; la señora Teresa Valdivieso deL Larrea, donó las piedras de su cantera, en la hacienda San Vicente, las que eran transportadas por las niñas de la escuela La Inmaculada, los días sábados.

En 1925 se colocó y bendijo la primera piedra el obispo Alberto María Ordóñez. Lamentablemente después de la bendición el trabajo se detuvo por falta de fondos, la Liga de Caridad fue disuelta legalmente y sus bienes pasaron al Estado.

De ahí en adelante fueron otras instituciones las que tomaron a su cargo la construcción del hospital, y fueron otros otavaleños los que siguieron el ejemplo de doña Mercedes Auz Vda. de Arregui, hasta lograr su terminación y su definitiva inauguración en 1953.


Fuente: Jaramillo Cisneros, Hernán (Compilador). “Por las calles de Otavalo. -De arriba abajo-” Revista Sarance -Serie Monografías- No. 1. Instituto Otavaleño de Antropología y Universidad de Otavalo, 2006. Web. 31 de octubre de 2016.