Nació en Otavalo en 1874. De una disciplina férrea, casi prusiana: Desempeñó varias funciones -como la de Comisario- que pusieron a temple su carácter. Mejoró la coexistencia comunitaria y familiar con medidas duras. En el escenario musical Dn. Ulpiano fue el pupilo preferido de su hermano Virgilio. Aprendió piano, flauta, guitarra , ocarina y armónica. Autor de varias publicaciones escolares muy populares a la época: Canciones Escolares y álbum de Composiciones.

Dirigió la primera Banda, creada por la Sociedad Artística (1918). Su producción musical es grande. Compone el Himno a Tulcán, la marcha Ecuador Amazónico e himnos de varias instituciones y localidades. Es autor de la música del primer Himno a Otavalo, cuya letra pertenece al Prof. Aurelio Ayllón Tamayo, Director -a la época- del Normal Rural Alejandro Chaves (1937). Este antecedente llevó a aseverar a su hijo Virgilio que la música del segundo Himno -letra del Dr. Luis Enrique Cisneros- es también de mi padre.

Autor de sanjuanitos, yaravíes, pasillos, pasodobles, valses y música sacra. Sobre los Valores artísticos de Otavalo, Luis A. Males, en 1 942, manifiesta:

Ulpiano Chaves, hermano y discípulo de Virgilio Chaves, es otra de las figuras descollantes de la música contemporánea. Su genio artístico ha servido para que se le colocara en la constelación de músicos del elenco nacional. A la edad de 1O años domina el solfeo y canta en las iglesias de la ciudad. Luego pasa como cornetín a la banda que fundara en esta ciudad su hermano, de la que fue posteriomente su director. En la adolescencia aprende el piano, el que es hasta ahora su instrumento favorito. No desconoce la ejecución de la flauta, guitarra, armonium, ocarina y celesta.

En los círculos locales es el artista que pasa un tanto desapercibido. Pero su rica y exuberante producción musical ha traspasado los umbrales de la patria chica, en donde ha conquistado trofeos de inestimables méritos . Allá, por el año de 1930, la Junta Provincial Imbabureña del Ferrocarril Quito­-Esmeraldas le otorga una medalla de oro por su creación Canto a la Bandera .En 1935 obtiene un Diploma de Honor del I. Concejo Municipal de Tulcán.

La facundia y el valor artístico de su producción le han merecido conceptos elogiosos por parte de la prensa y de quienes han sabido rebasar justicieramente sus méritos. En El Día del 1o de diciembre de 1934 se leyó lo siguiente: La prensa nacional se ha ocupado muchas veces de ese valor artístico imbabureño que responde al nombre de Ulpiano Chaves, inspirado compositor que ha sabido interpretar fielmente el aire emocionante del sanjuanito y del yaraví otavaleño, en notas de emoción febril, logrando encomios de parte de nacionales y extranjeros. Chaves es el intérprete más acabado del sentimiento de su pueblo; y, más que esto, conserva el don especialísimo de cristalizar en notas de musicalidad palpitante el canto de gozo como el gemido de la raza vencida.

El señor Chaves tiene las siguientes obras inéditas: Canciones escolares, en cuatro volúmenes, con un informe valioso de la Comisión calificadora designada por el Ministerio de Educación; álbum de Composiciones en distintos géneros, y La gruta de Rumichaca de la Paz, melodía imitativa, la que muy pronto será dedicada al M. l. Concejo Municipal de San Gabriel. Por esta última creación ha merecido conceptuosos elogios del muy conocido y prestigioso crítico musical señor Segundo Luis Moreno.


Fuente: Jaramillo Cisneros, Hernán (Compilador). “Por las calles de Otavalo. -De arriba abajo-” Revista Sarance -Serie Monografías- No. 1.  Instituto Otavaleño de Antropología y Universidad de Otavalo, 2006. Web. 31 de octubre de 2016.