Nació en Otavalo el 24 de abril de 1834. Su padre, Vicente Ubidia, de origen vasco; su madre, Mercedes Albuja, dama otavaleña. Aprendió los conocimientos básicos de la escuela de aquellos tiempos y luego fue a trabajar como ayudante de pluma (escribiente) en las haciendas de Pesillo, Zuleta y La Merced, propiedades de los religiosos mercedarios. Por auto -educación aprendió el francés y la contabilidad, hasta llegar al puesto de Administrador.

La agricultura era su pasión. Regresa a vivir en Otavalo y aquí le sorprende el terremoto de 1868, donde murió su padre y él mismo fue desenterrado a los tres días.

Toma en arriendo las haciendas de Peguche, Quinchuquí, Cambugán y Mojanda, donde pone en práctica todos los conocimientos adquiridos en Pesillo. Tenía especial afición por la horticultura y la floricultura. Mejoró sus conocimientos con tratados de botánica. Viajó a Ambato con el fin de conseguir semillas de manzano, duramos, perales, hortalizas. Consiguió semillas de eucalipto de la antigua finca de Juan Benigno Vela, las que fueron sembradas en su quinta, La Florida. Desde que se radicó en Otavalo hasta su muerte, fue honrado con el grado de coronel de milicias, por lo mismo fue Jefe del Batallón Imbabura No. 12 de este cantón, Jefe Civil y Militar de esta plaza. Ocupó la Presidencia del Municipio, en 1877, 1889 y 1895, Fue Jefe Político y Procurador Síndico Municipal.

Hizo capturar a los Remaches, famosos asaltantes, quienes fueron ejecutados en 1896. Logró del Gobierno la construcción de la carretera por Mojanda, por Azahares, así mismo el camino a !barra, el camino a Cotacachi el camino a la laguna de San Pablo que parte del barrio El Empedrado. Trajo desde el valle de Los Chillos los pescados carpa para las lagunas de San Pablo y Yahuarcocha. Realizó la demarcación de las parroquias del cantón, hizo construir la plaza del mercado, parte de la casa que hoy ocupa el colegio «Jacinto Collahuazo» transformó la antigua plaza en el parque Bolívar.

Gracias a sus gestiones llegaron a Otavalo las Hermanas de la Caridad en diciembre de 1889, al igual que los Hermanos Cristianos , que permanecieron muy poco tiempo en esta ciudad.

Era de ideología liberal, sin embargo tenía un elevado concepto y respeto por la religión. Puso en práctica la Ley del Registro Civil (1900) y el matrimonio civil (1903). Intervino ante el Presidente de la República, Gral. Ignacio de Veintimilla, para hacer de Otavalo la capital provincial con jurisdicción sobre San Pablo, San Rafael, Cayambe , Tabacundo y San José de Minas, la cual se llamaría Provincia de los Lagos.

En 191O la juventud otavaleña se alistó para marchar a la frontera con el Perú en defensa de la patria, bajo la dirección del coronel de milicias Carlos Ubidia Albuja.

Murió el 7 de enero de 1913. En memoria suya el Colegio Agropecuario de esta ciudad lleva su nombre. Sobre este personaje, el nariñense Higinio Mufloz, en 1883, dice:

Don Carlos Ubidia, Jefe Político, y don José Varona, Comisario de Policía del cantón de Otavalo, apoyados en los acuerdos de la Municipalidad de ese lugar, han sido los obreros infatigables de la apertura de nuevas calles y la facción de todas las muchas obras públicas y privadas con que se ha vuelto a reedificar la nueva Otavalo, pues de la vieja, no dejó el temblor que la destruyó, piedra sobre piedra. Entre las muchas cosas hechas por Ubidia se cuentan: los hermosos parques y jardines de la casa de este señor; un extenso baño público donde todo otavalense adquiere los útiles conocimientos de la natación; el puente que conduce al cementerio de San Luis; los locales de las escuelas de uno y otro sexo; la Casa Municipal y varios locales para escuelas y otros usos públicos en los caseríos y pueblos pertenecientes al cantón.


Fuente: Jaramillo Cisneros, Hernán (Compilador). “Por las calles de Otavalo. -De arriba abajo-” Revista Sarance -Serie Monografías- No. 1. Instituto Otavaleño de Antropología y Universidad de Otavalo, 2006. Web. 31 de octubre de 2016.