Octubre del año 1998, Varadero, Cuba. En el punto de partida los atletas están nerviosos esperando la señal de salida. Suena el disparo y los atletas comienzan a nadar, van buscando el equilibrio entre movimiento y velocidad. Un otavaleño está entre ellos, el número 594 lo distingue. Por su mente pasan las primeras brazadas que aprendió de su padre, allá en la piscina El Neptuno. Todavía es colegial, tiene 17 años y se encuentra participando en la edición IV  del Campeonato Panamericano Infantil Juvenil de Triatlón.

Después del tramo de la natación, se da cuenta que está en el primer pelotón, delante suyo no hay muchos atletas cambiándose las ropas para el segundo tramo de la competencia: 40 kilómetros en bicicleta. Va entendiendo que todos los atletas están igual de cansados y no se percibe un claro ganador. Sigue pedaleando. Todo se decidirá en el tramo final de los 10 kilómetros de carrera, su punto débil. Detrás hay un pelotón compacto, frente suyo solo hay unos pocos atletas. Piensa que con un poco de esfuerzo, todo es posible e inicia la carrera. Es al todo o nada y sigue corriendo, mirando hacia adelante. Con las últimas fuerzas cruza la meta y se desploma al llegar porque los calambres son intensos. Mientras  el personal médico le atiende, desde el suelo mira como las banderas del Ecuador ondean. Y entiende que ganó una medalla. Había llegado en tercer lugar, Ecuador obtuvo una Medalla de Bronce. Pero Darío Quilumba Rueda considera que el podio es el fruto de la extensa preparación física y mental que comenzó con su padre allá cuando tenía cinco años de edad. A él quizo dedicarle este triunfo.

Varadero, Cuba, 1998.
FOTO © Darío Quilumba.

La familia Quilumba
La familia compuesta por don Luis Andrés Quilumba y doña Rosa María Guaján tiene tres hijos. Luis Alfredo es el hijo mayor y nació en 1950, Andrés nació en 1953 y Lourdes nació en 1957. 

Los dos varones fueron a la Escuela Católica Ulpiano Pérez Quiñones, Lourdes fue a la Escuela Gabriela Mistral. La educación secundaria la recibieron inicialmente en el Colegio Teodoro Gómez de la Torre en Ibarra y Lourdes en el Colegio Ibarra. Entonces el día escolar tenía dos jornadas. Lourdes recuerda que recibían seis reales para la comida del recreo, o el equivalente a un pan con un plátano. Terminaron la educación secundaria en el Colegio Experimental Jacinto Collahuazo, en Otavalo.

Inicios en la natación
Luis Quilumba, el hijo mayor,  comenzó a nadar a los 12 años de edad. Andrés y Lourdes iban, “pegados a la cola” del hermano mayor hasta la piscina y la afición por las aguas nació naturalmente. Luis era miembro del Grupo natatorio “Sharks” en el cual estaban Darío Acosta, Galo Pérez, Byron Buitrón, Luis Quilumba, Jorge Lema, Luis Salazar, Marcelo Burbano, entre otros. Los entrenamientos eran en las aguas de la piscina El Neptuno.

Cuando estudiaban en Ibarra, se quedaban a entrenar en la piscina de la Escuela Don Bosco. Aprovechaban el intervalo que había entre las dos jornadas de clase gracias a la ayuda de su profesor de Educación Física,  licenciado Franklin Gómez Jurado quien les permitía entrenar en el gimnasio de su propiedad sin ningún costo. 

La edición XI de la travesía del Lago San Pablo
En 1968 y 1969 el otavaleño Luis Salazar había llegado en tercer lugar y se retiró tempranamente de las competencias a los 17 años. Tres años más tarde, en 1972, había optimismo en el grupo de nadadores otavaleños pues el entrenamiento que habían realizado bajo la dirección de Isauro Puente y Darío Acosta, daba razones para tener optimismo. 

Entrega del premio por parte de la Reina de Quito.
FOTO © Andrés Quilumba.

Andrés Quilumba llegó en tercer lugar en la clasificación general, detrás de Iván Coronado (Pichincha), quien marcó un tiempo de 51 minutos. En segundo lugar llegó Carla Vorbeck con un tiempo de 54 minutos y 50 segundos. Andrés hizo un tiempo de 1 hora 1 minuto. (Los datos son tomados de la revista “Travesía al Lago San Pablo, edición por los 50 años”. Cortesía del señor Luis Salazar).

Año 1972, Tercer lugar en la categoría general de la Travesía del Lago San Pablo.
FOTO © Andrés Quilumba.

La preparación
Para mantener el ritmo de la competencia los hermanos Quilumba nadaban a las 5:00 de la mañana en la piscina El Neptuno. Como no había alumbrado eléctrico, usaban velas para orientarse. Nadaban entre dos y tres mil metros diarios.

El año siguiente, el equipo se preparó concienzudamente y se aspiraba a obtener un resultado brillante pues en los entrenamientos, se había conseguido bajar la marca a 58 minutos. Sin embargo, una decisión inapropiada torpedeó el trabajo de todo un año.

Los nadadores recibían vitaminas y suplementos de su entrenador, el doctor Isauro Puente. Ellas eran tomadas, dosificadas, periódicamente a la par de los entrenamientos. Sin embargo, el día anterior a la competencia, Andrés creyó que si tomaba más vitaminas, el día siguiente tendría más fuerzas para nadar. Desafortunadamente, la sobredosis le provocó un malestar estomacal que lo mantuvo despierto toda la noche. Ese año 1973, María Gloria Espinosa (Pichincha) quien llegó en primer lugar con un tiempo de 56:47, se convirtió en la primera mujer en ganar la competencia. Carla Vorbeck repitió el segundo lugar con un tiempo de 57:17. Andrés llegó muy retrasado en el puesto décimo primero con un tiempo de 1:20:26, seguido de su hermano Luis Alfredo.

Este suceso le provocó un desaliento que lo llevó temporalmente hacia la música. Se integró a grupos juveniles como los “Sayonaras” de Otavalo, grupo “Granizo”, de Ibarra, “Niko y sus Estrellas”, “Los Estudiantes”. Tocaba la guitarra, el trombón de vara y fue invitado a integrarse a la Orquesta Colombo-Ecuatoriana de la Policía Nacional, los Pikeres. Pasó a formar parte de la Policía Nacional por tres años hasta que la pasión por la natación pudo más y decidió presentar la renuncia para dedicarse integramente a formar nadadores, buscando en las instituciones educativas jóvenes aficionados a la natación para entrenarlos. 

Orquesta Los Píkeres.
FOTO © Andrés Quilumba.

En noviembre de 1977 se formó el primer grupo de nadadores bajo el nombre de GENERACIÓN 77. Algunos de ellos fueron Gabriel Lucero, Jorge Quiroz, Jaime Rosero, Mauricio Hernández, Angel Hernández, Humberto Champutis, José Maigua y su hermano.

Grupo de nadadores Generación 77.
FOTO © Andrés Quilumba.

Andrés Quilumba se ha preparado personalmente asistiendo a cursos y capacitaciones. Entre ellos:
Seminarios dictados por la Federación Ecuatoriana de Natación,
Federación Internacional de Natación,
Capacitación de Natación y Deportes parte del Convenio Ecuatoriano-Alemán, en Guayaquil.
Seminarios ofrecidos por la Concentración Deportiva de Pichincha,
Curso Internacional de Entrenadores de Triatlón, en Cuenca.
Seminarios de la Federación Deportiva de Imbabura.
En Hamburgo, Alemania, participó en el Curso Internacional de Alto Nivel en el Club Schwimmer Veranstal.

FOTO © Darío Quilumba.

Vida profesional
Ha trabajado para la Liga Deportiva Cantonal de Otavalo.
Entrenador de la Federación Deportiva de Imbabura.
Entrenador de la Policía Nacional.
Entrenador del Club Miraflores.
Entrenador de la Concentración Deportiva de Pichincha.
Entrenador del Club Regatas de Quito.
Entrenador de triatlón de la Selección de Pichincha para el Campeonato Bolivariano Guayaquil 2003.

Entre sus pupilos hay atletas y nadadores que han destacado a nivel nacional e internacional. Algunos cuyos nombres recuerda son: Silvia Haro, Andrea Iza, Lizbeth Romero, Francis Yepez, Patricio Núñez, Byron Quilumba, Javier Hernández, Gatita De la Torre, Evelin Chico, Darío Quilumba Jr.

FOTO © Andrés Quilumba.

Los hijos de Andrés: Darío, Alex y Byron Quilumba Rueda comenzaron a entrenar en las piscinas de Yanayacu, en San Juan. Su hijo Alex y su nieta Lizeth obtuvieron diez Medallas de Oro cada uno en los Juegos Inter-Cantonales, un hito en la historia de la competencia. Ellos fueron escogidos como los mejores deportistas de los Juegos. Gracias a ellos, Otavalo obtuvo el primer podio de la provincia en esta disciplina.

Alex Quilumba, el mejor deportista de los Primeros Juegos Intercantonales.
FOTO © Darío Quilumba.

En los útimos años han entrenado bajo su dirección brillantes deportistas como Lizeth Quilumba, Diego Quilumba, Steven Mediavilla, Leao Revelo, Matías Campues, Leydi Peranchimba, Jair Quishpe, Camila Herrera, Rafael Pazmiño, Juan Guerra, Heikel Guerra, Maximiliano Quilumba, Camila Carrero y otros más.

Lizeth Quilumba.
FOTO © Andrés Quilumba.

En la disciplina de triatlón, Andrés ha formado a  destacados triatletas que han obtenido campeonatos nacionales e internacionales: Silvia Haro, Hugo Santacruz, Sebastián Fuentes. El año 1999 es un período singular: los tres hijos de Andrés llegaron a ser campeones nacionales de triatlón, cada uno en diferente categoría.

Andrés y sus tres hijos desde la izquierda: Darío, Alex y Byron.
FOTO © Andrés Quilumba.

Su hijo Darío fue campeón colegial en su categoría y ha ido ocupando sucesivamente los primeros sitiales en las categorías superiores. Participó en el Campeonato Panamericano de Triatlón de Cuba, 1998 y los Campeonato Panamericano de Triatlón en USA, 2001. En 2020 obtuvo el primer lugar en el Campeonato Nacional de Triatlón lo cual le garantizó obtener un cupo para el Campeonato Mundial de Triatlón en Canadá. Sin embargo, debido a la pandemia la fecha ha sido pospuesta. 

Darío Quilumba.
FOTO © Gabriel Cadenas.

Andrés, el Presidente del Club Formativo de Natación Generación 77, ha organizado la Travesía Natatoria del Lago San Pablo en la categoría Infantil y Juvenil. Esta competencia va por su segunda edición. 

FOTO © Andrés Quilumba.

Toda la sabiduría de la familia es posible palparla en la formación de nadadores y triatletas. Los hermanos Quilumba: Luis Alfredo, Andrés, y Lourdes. La segunda generación de Darío, Alex y Byron han pasado la tradición a una tercera generación: los hijos de Darío: Darío Jr., Lizeth, Fabricio Quilumba Herrera. Los hijos de Alex: Maximiliano y John Quilumba Paredes. El hijo de Byron: Diego Quilumba. Lizeth Quilumba es en la actualidad la mejor nadadora de la provincia y a nivel nacional es considerada la nueva promesa de la natación.

Andrés es introvertido, habla poco pero tiene una mirada intensa para analizar las cualidades de sus pupilos. Son más de 50 años de estar horas interminables junto a la piscina, todos los días. Disfruta viendo como sus dirigidos se ponen en los primeros sitiales de las competencias. Pensamos que es nuestro deber aplaudir el significado profundo de la familia Quilumba en la natación de Otavalo .


Fuente: Rueda de Quilumba, Gladys y Quilumba, Darío. Comunicación personal, 1 de mayo de 2021.