En los comienzos de  la vida republicana del Ecuador, la separación de la Gran Colombia no estuvo exenta de tribulaciones: las fronteras estaban relativamente delimitadas pero la influencia política entre los paîses vecinos no se estabilizó sino hasta más tarde y progresivamente. Con Colombia, por ejemplo, la frontera quedó fijada definitivamente en 1916. Hasta que eso ocurra, hubo al menos tres enfrentamientos armados entre ambas naciones: la guerra del Cauca en 1832, otra guerra en 1839, finalmente, la batalla de Tulcán en 1860. 

El Tratado de Pinsaquí
El tratado de paz entre la República de los Estados Unidos Unidos de Colombia y la República del Ecuador fue elaborado en diciembre de1863, en la Hacienda Pinsaquí. La firma del Tratado de Pinsaquí, entre ambas naciones fue firmado el 30 de diciembre de 1863 en la misma hacienda. El 1 de enero de 1864 se firma el acta de canje del Tratado, y se lo ratifica esa misma fecha. Así terminó el asedio del ejército colombiano que estaba ocupando la ciudad de Ibarra desde el 6 de diciembre de 1863 hasta el día 2 de enero de 1864. Por el lado ecuatoriano, firmó el tratado el General Juan José Flores, entonces General en Jefe del ejército ecuatoriano.

El propietario de la hacienda era don Manuel Larrea Donoso. El fue el padre de Modesto Larrea Jijón, un notable otavaleño quien fue Miembro de la Junta de Gobierno de la Revolución Juliana en 1925, Presidente del Consejo Municipal de Quito en 1928 y, además, fue dos veces candidato a la Presidencia de la República del Ecuador.

Un nieto de don Modesto Larrea Jijón, el economista Fernando Larrea Estrada, es la persona a quien presentamos hoy. 

El nació el 29 de julio de 1960, en Otavalo. Sus padres son don Manuel Larrea Buitrón y doña Aida Estrada Benavidez. Hizo los estudios primarios en la Escuela Fiscal José Martí, en Otavalo.

Foto © Fernando Larrea Estrada. Escuela José Martí, Sexto año.
De izquierda a derecha. Sentados: Fernando López, Cruz, Mauricio Paredes, Marcelo Albuja, Proaño, Valenzuela, Fernando Larrea, Jiménez, Salvador, Pinto, Esparza.
Parados delante: Freddy Jaramillo, NN, Navarrete, Jorge Quiroz, Milton (Marco?) Jaramillo, Ponce, Durán, Espín, profesor José “Pepe” Oña.
Parados detrás: Torres, Armas, Duque, Farinango, Sáenz, Velázquez, NN, NN, Santacruz, Lema, Bustillos.

Ingresó a la Academia Militar Ecuador, en Quito, donde hizo los tres primeros años de educación secundaria. Dice que “yo llegué a Quito a los 12 años, era todavía un niño, un chagra desorientado, a conocer dónde se tomaban los buses”.  El cuarto año lo realizó en Ibarra, en el Colegio Sánchez y Cifuentes. Regresó a Quito y se graduó en el Colegio César Domínguez. Para revalidar el título de bachiller, previo a sus estudios de Derecho, asistió al Colegio Los Shirys.

Foto © Fernando Larrea Estrada.
De izquierda a derecha. Parados: Pablo Valdospinos, Ramiro Rubio, Fernando Larrea, Francisco Andrade, Mauricio Varela, Oswaldo Andrade y atrás de Oswaldo, Darwin Miranda.
Agachados: Bayardo Pineda, Marcelo Carrillo y Patricio Jácome.

¿Cómo fue su niñez?
Nos cuenta él mismo, “de niño practiqué deportes, pero en ninguno destaqué, pero los hacía con mucha dedicación: fútbol, vóley, básquet, atletismo, corriendo maratones,  la Carrera Últimas Noticias y artes marciales como Aikido. Hace un año tuve una lesión en la cadera y acudí al médico especialista, quien me ordenó hacerme una resonancia magnética, la cual reveló una malformacion congénita que limita mi movilidad. Eso explica que a pesar de mis esfuerzos no podía tener los resultados óptimos en los deportes. El médico me dijo ‘no has de haber sido muy bueno para el fútbol’. Reí con mucho gusto”.

Foto © Fernando Larrea Estrada.
La Tropa año 1978.
De izquierda a derecha: Fernando “Condorito” Larrea, Wilson “Sambo” Espín, Abel “Papabelito” Rubio, Patricio “Pato” Jácome, Gonzalo “La Lora” Pérez, Patricio “Suco” Garcés, Marco “Cheveremaraquito” Barragán, Jaime “llumiusi” Guevara, José “Candado” Negrete, Patricio “Colorado” Velástegui, Mauricio “Don Vito” Varela, Mauricio “Pata Bendita” Castro.

Se graduó de economista en la Universidad Central del Ecuador en 1987. En 1992 hizo un curso de postgrado en Programación y Políticas Financieras en el Instituto del  Fondo Monetario Internacional,  Washington D.C., Estados Unidos de América. 

Foto © 1992 Fernando Larrea Estrada.
Washington D. C., Fondo Monetario Internacional.

Le fue otorgada una Maestría en Auditoría Integral por la Universidad Técnica Particular de Loja en 2014. Fue Delegado de la OEA para proveer asistencia técnica en Ecuador.

La hacienda Pinsaquí
Fernando Larrea Estrada ha publicado algunos libros, uno de ellos, “Modesto Larrea Jijón, Vida y Legado”, fue presentado el día 22 de octubre de 2015, en el Auditorio del Colegio de Economistas de Pichincha. Dice que fue una tarea ardua de investigación, le tomó tres años concluirla. Producto de su estudio es el hallazgo del documento conocido como “Tratado de Pinsaquí”. 

Foto © 2016 Hostería Hacienda Pinsaquí.
La Hacienda Pinsaquí.

Pinsaquí es el nombre de la hacienda de la familia Larrea ubicada en ese sector geográfico de Otavalo. Fue establecida en 1790, originalmente como una empresa textil que empleaba a más de 1,000 tejedores y hiladores. La finca fue un lugar de parada frecuente para el Libertador Simón Bolívar, quien confiaba mucho en la familia Larrea para sus afanes libertarios.

La hacienda ha estado en posesión de la familia Freile Larrea por cinco generaciones. En la actualidad, la hacienda Pinsaquí ha sido transformada en un elegante hotel que conserva los detalles de la vida colonial.

Foto © Fernando Larrea Estrada.
Delante, sus padres. Detrás, su esposa e hijo.

Simón Bolívar conoce por primera vez a Manuelita Sáenz
Está documentado en el libro “Cartas íntimas entre Bolívar y Manuelita” (autor  Manuel Espinosa Apolo), con fecha 16 de junio de 1822, una fiesta de recepción en honor a Simón Bolívar en la casa de la familia Larrea (Quito), donde estuvo presente Manuelita Sáenz. Ahí se conocieron ambos por primera vez.

El economista Fernando Larrea Estrada tiene publicado otro libro, “Elementos Del Comercio Internacional”, publicado en 2013, el cual aparece en varias bibliotecas de prestigiosas universidades del mundo. El libro “Chaguarmishqui”, publicado en 2016, recoge varios ensayos biográficos. La primera sección del libro, hará recordar a cualquier otavaleño la vida de adolescente cuya vida da un gran paso desde la vida campestre a la gran ciudad. 

También ha incursionado en el mundo de la poesía. Algunos de sus poemas aparecen en el sitio “El Mundo de la Reflexión”, de Dorys Rueda. Dos de sus poemas fueron publicados como parte del libro “Leyendas, historias y casos de mi tierra Otavalo” editados por la misma autora.  El economista nos cuenta que “entre mis planes editoriales de este año (2021), se encuentra publicar un poemario”. Luego piensa publicar un libro con 13 cuentos. Además, está trabajando en otro libro de ensayos de historia económica. 

Un fragmento de un poema dedicado a su padre dice así:

Carta a mi padre
(…)
En el orden natural de la vida
partiste de entre nosotros
en un viaje al infinito, al oriente eterno,
donde siempre tendrás la luz del sol;
como me enseñaste: caminaré pausado
a encontrarte padre mío, para trenzarnos
en un abrazo eterno, allá en el infinito.

Para referirse a Otavalo, un poema comienza así:

Cobija de todos
Cobija de colores.
Abrigo a la humanidad,
Cultura nativa y global,
Lecho de grandes amores.
Engendrado en mágico triángulo:
Taita Imbabura,
Mama Cotacachi,
Vigilante Fuya Fuya.
Valle de amores florecidos,
Amaneceres dorados,
Acogidos y propios todos cobijados.
(…)

Su perfil profesional menciona actividades diversas como Investigador socio-económico. Su especialidad está en las áreas de inversiones, finanzas, economía internacional, control y auditoría. Tiene a su haber numerosas participaciones en cursos, seminarios y talleres relacionados con la economía y auditoría.

Foto © 2018 Fernando Larrea Estrada.

Su producción literaria es vasta como articulista. Ha recibido varias distinciones de varias entidades como la Fundación Gonzalo Rubio Orbe,  GAMAVISION, Colegio de Economistas de Pichincha, Fundación Vista para Todos, Contraloría General del Estado. Es miembro de La Casa de la Cultura Ecuatoriana “Benjamín Carrión”, en la sección académica de Literatura.

Sus artículos semanales en el Diario EL NORTE gozan de gran aceptación por la mesurada visión de sus opiniones. Son editoriales concisos pero trascendentes. Le preguntamos acerca de esa capacidad para escribir sin acudir a extremismos. Nos respondió,

se debe a que soy un libre pensador,  una persona que no se encaja en dogmas, ideologías, fanatismos de ninguna naturaleza, es lo que me habilita para tratar de ser lo más ecuánime e imparcial, con predominio del racionalismo. 

Fernando Larrea Estrada.

Está casado desde hace 39 años con Maritza Miranda con quien tiene dos hijos: María Fernanda y Santiago, ambos economistas. Sus dos nietos, Violeta y Benjamín, viven en la ciudad de Buenos Aires, Argentina.

Foto © Fernando Larrea Estrada.
Junto a su esposa.

Los pensadores son personas que han leído mucho antes de aventurarse a escribir. Viajan frecuentemente, observan los detalles y guardan notas. Luego transmiten, sencillamente, lo acumulado. Al final, los pensadores hacen algo siempre grande: inspiran. Fue una agradable  sorpresa compartir con el economista Larrea y conocer su trayectoria profesional. Nos regocija saber que Otavalo es una fuente de su inspiración. El estilo de su escritura, un reflejo de su interior, es apacible. Inspira.


Fuente: Larrea Estrada, Fernando. Comunicación personal, 5 de septiembre de 2021.