Don Segundo Miguel y don Tomás Abel Pinto Guzmán pertenecen a una familia otavaleña que con su elevado espíritu de trabajo han contribuido al engrandecimiento de la industria textil ecuatoriana, con su lema “Al servicio de nuestros compatriotas y por el engrandecimiento de la patria”.

En 1913 los señores Segundo Miguel y Tomás Abel Pinto Guzmán inauguran el servicio de luz eléctrica en Otavalo, con el nombre de Compañía Eléctrica Pinto. En 1918 ponen al servicio del público otavaleño el Teatro “Bolívar”. En 1921 instalan en Jatunyacu un molino para producir harina de trigo de primera calidad. En 1925 inician la fabricación de tejidos de punto y sus confecciones con maquinaria importada desde Alemania. El 17 de julio de 1928 se produce la primera pieza de lienzo elaborada con hilos fabricados en su propia hilandería “San Miguel”, bajo la razón social “Pinto Hermanos”, utilizando algodón de la provincia de Imbabura, siendo esta empresa la de mayor importancia y la que constituye la base para el desarrollo de la actual. En 1929 comienza la intervención del señor Germánico Pinto, quien toma a su cargo la venta de los productos que tuvieron magnífica aceptación en todo el país. En 1933 se realiza la primera ampliación de la hilandería y de la sección hidráulica. De 1937 a 1939 se amplía la sección de tejidos de punto y confecciones con maquinaria americana y alemana.

El 15 de octubre de 1938, el fundador de las empresas, Segundo Miguel Pinto, deja de existir constituyéndose la razón social Sucesores de S. Miguel Pinto G, bajo la dirección del Ing. Gustavo A. Pinto, del señor Tomás A. Pinto, y a partir de 1944 todos los sucesores confieren la administración general de todas las empresas al señor Germánico Pinto Dávila. En 1941 se instala la planta eléctrica en el Río Blanco; en 1947 se importa un nuevo grupo de máquinas circulares de procedencia americana para producir tejidos de punto en algodón y rayón; en abril de 1948 se inaugura el moderno teatro “Bolívar” de Otavalo, que fuera destruido íntegramente por un voraz incendio. A partir de ese año la empresa amplía sus actividades a la ciudad de Quito, desde entonces la familia Pinto Dávila se ha convertido en un referente importante del progreso del país, a través del trabajo creativo y honrado en la industria textil iniciada por los señores Segundo Miguel y Tomás Abel Pinto Guzmán. Enrique Garcés, en 1978, escribe 

“Los Pinto Dávila, hombres de empresa”:

Nuestros ojos alelados vieron por las calles el primer bombillo eléctrico que en la esquina del barrio relató a las mariposas la biografía de Edison. El primer teatro de la villa en el cual los e studiantes hicimos maravillas orquestales y dramáticas. El primer automóvil rechinante y con aroma bencénico intranquilizador. Las primeras máquinas con voz de misterio que trabajaban la madera como cien carpinteros juntos. El primer molino agitado por electricidad que ofrecía nueva harina para un nuevo pan. Los primeros tornos y otros equipos mecánicos que daban vueltas y vueltas modelando un sinnúmero de materiales. Y entre tanta cosa inicial que poseía no se qué de magia y sorpresa, la primera fábrica textil movida por todo un río al que le incubaron los señores Pinto Guzmán como quien pone un sorbete en una deliciosa naranjada.

Don Segundo Miguel era el autor de toda esta “creación”, acompañado de su hermano Tomás Abel, Hércules redivivo y hombre de virtudes ejemplares. ¿Cómo olvidan la figura señera de don Segundo Miguel -nosotros le decíamos que comprobaba la cuadratura del círculo- si es tallo formidable, plantado en Otavalo, de cuya savia y saber brotaría un follaje siempre reverdecido por la superación y el éxito? La memoria de don Segundo Miguel es de aquellas que tonifica, enseña y mantiene para la juventud el simbolismo de la brújula que señala la meta. El hogar de don Segundo Miguel y doña Matilde Dávila de Pinto fue una cátedra de amor y laboriosidad para formar una familia en cánones de dignificación por el trabajo.


Fuente: Jaramillo Cisneros, Hernán (Compilador). “Por las calles de Otavalo. -De arriba abajo-” Revista Sarance -Serie Monografías- No. 1.  Instituto Otavaleño de Antropología y Universidad de Otavalo, 2006. Web. 31 de octubre de 2016.