Modesto Jaramillo Egas nació en Otavalo el 20 de diciembre de 1820. Fueron sus padres don Manuel Jaramillo y Hernández y la señora Rosa Egas y Paredes. Estudió las primeras letras en Otavalo, y Filosofía y Medicina en Quito, donde se graduó de Doctor y quedó incorporado en la Facultad de ese nombre, cuando apenas había salido de la minoría de edad.

Se radicó en Guayaquil, donde se dedicó al ejercicio de su profesión. Repetidas veces fue concejal de la Municipalidad de Guayaquil, y Contralor del Hospital Militar por casi veinte años.

En 1852, por servir al país, aceptó la Secretaría de la Legación del Ecuador ante el Gobierno de Francia, y permaneció después en París, consagrado al perfeccioniento de sus estudios de Medicina. Visitó Europa, los Estados Unidos de Norte América y volvió a su país.

La segunda dictadura del General Ignacio de Veintemilla, en 1882, le indignó más que la primera, como todo buen ecuatoriano, y fue el alma de la reacción en Guayaquil, contribuyendo principalmente a la caída del Dictador y a la organización de un nuevo Gobierno.

En el año 1883, perteneció al Concejo Municipal de Guayaquil; fue luego Jefe Politico de dicho cantón; Gobernador de la provincia del Guayas hasta 1888. Durante su Gobernación, el Dr. Jaramillo Egas , reconstruyó gran del edificio fiscal donde había funcionado dicha oficina desde remotos tiempos. Construyó también el Hospital Militar, que domina la ría desde la cúspide del cerro Santa Ana, al norte de la población.

El patriotismo y las aptitudes del Dr. Jaramillo Egas, dieron tal influencia política a la Gobernación del Guayas, que le estaban como sometidas virualmente las de Los Ríos, Manabf y Esmeraldas. En muchos círculos políticos, en los de Quito, de modo especial, se creyó que el Dr. Jaramillo Egas subrogaría en la Presidencia de la República al Dr. Plácido Caamaño.

En 1889, no habiendo aceptado los empleos que le ofreciera el Dr. Antonio Flores, Presidente del Estado, fue con su famiilia hasta el sur de Chile, por salud y para estudiar la industria azucarera. Volvió a Guayaquil y se trasladó en 1890 a Quito, para concurrir al Congreso, en su calidad de Senador electo por la provincia de Imbabura. Durante las sesiones dio nuevas pruebas de su civismo, de sus buenas dotes administrativas, de su claro talento, de sus loables miras patrióticas.

No fue, privadamente, extraño a ninguna obra de utilidad pública, antes ni después de la gran catástrofe_ de Guayaquil o sea del pavoroso incendio que asoló entonces la mayor y la mejor parte de dicha ciudad. Contribuyó a su reconstrucción, con no despreciables sumas de dinero; y lo mismo hizo respecto de Otavalo, ya remitiendo cosa de dos mil sucres para la refacción de una iglesia de esta su ciudad natal, ya legando cosa de diez mil sucres, para que se creara aquí, bajo la dirección del Concejo cantonal, escuela o colegio.

Por atender a su salud, volvió con su familia a Lima, en febrero de 1900; mas, por desgracia, para sus parientes, la perdió allí, a fines de abril del mismo año.


Fuente 1: Jaramillo Cisneros, Hernán (Compilador). “Por las calles de Otavalo. -De arriba abajo-” Revista Sarance -Serie Monografías- No. 1. Instituto Otavaleño de Antropología y Universidad de Otavalo, 2006. Web. 31 de octubre de 2016.