Nació en Otavalo el 12 de Marzo de 1945.

“La palabra de Marco Proaño Maya, uno de los más lúcidos y sensibles políticos ecuatorianos de los últimos decenios vibra… en todas sus esencias mostrando a un hombre comprometido con las causas más nobles de los seres humanos”. Así es como el escritor y presidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE), Marco Antonio Rodríguez, describe al candidato del Movimiento de la Reivindicación Democrática (MRD) en el prólogo del libro Patria, Democracia y Palabra.

Según Rodríguez, la voz y la palabra del candidato Marco Proaño Maya encarnan la “reflexión profunda de los más graves y acuciantes problemas de la Patria y el mundo, y la acción política eficiente y eficaz, para paliar al menos las terribles injusticias sociales que signan nuestro tiempo.

Esta misma fuerza en su voz ha sido reconocida en un artículo escrito en Diario La Hora el 23 de mayo de 1999 en el que se decía que se destacó su capacidad para improvisar y lograr la atención de toda la sala. “No hay discurso de Proaño Maya que no deje lecciones y se gane el respeto y hasta la admiración de sus adversarios”, rezaba el artículo.

Pero más allá de sus palabras, hay una historia que habla de cómo este imbabureño, que nació en Otavalo, llegó a ser uno de los más grandes oradores entre los diputados que han pasado por el Congreso Nacional.

La historia de este político contemporáneo estuvo marcada por la trágica muerte de su padre, cuando Marco Proaño tenía apenas 3 años de edad. Desde entonces fue su madre, doña Lucila Maya de Proaño, quien asumió el reto de criar a Marco y a sus cinco hermanos, con el sueldo que ganaba como maestra. Aunque su memoria no guarda la imagen de su padre ese inmenso vació sólo pudo ser llenado cuando tuvo sus propios hijos, de los cuales tres son buenos profesionales en diferentes áreas y el último cursa sus estudios en derecho.

Su niñez la vivió en Ibarra pasando gratos momentos con sus compañeros en la escuela fiscal Modesto Peñaherrera, donde descubrió sus dotes como orador y su vocación de maestro. Para ese entonces juntaba a sus vecinos y familiares para dar discursos y jugar a la escuela comportándose como un profesor que ‘castigaba’ a quienes no sabían la lección. Al terminar la escuela él y su familia, comandados por su madre, salieron a Quito y tuvo la oportunidad de estudiar en el Colegio La Salle.

Pese a las limitaciones económicas que había en su hogar todo salió bien, incluso cuando se preparaba para la graduación. En ese momento su madre no tenía mucho dinero y había que costear muchos gastos, para la ceremonia de investidura del bachillerato. Preocupado por esto Marco Proaño Maya acudió a su madre con la lista de todo lo que se tenía que pagar y doña Lucila no dudó en llevarlo al Monte de Piedad del IESS para empeñar su máquina de coser, y así se pudiera graduar. Este momento quedó tan grabado en su memoria que cuando fue diputado le entregó la condecoración que le otorgó el Municipio de Ibarra por su labor cívica ciudadana.

“Fue un homenaje de gratitud que le hice a mi madre, por haberme preparado para el camino de la lucha y el trabajo”, recordó Proaño Maya, al decir que su madre ya fallecida es su fuente de inspiración permanente.

Al graduarse de bachiller Proaño Maya se enfrentó a la disyuntiva de conseguir sustento para poder estudiar en la universidad. En ese momento tomó las medallas y reconocimientos que ganó en concursos de oratoria y poesía y los devolvió al colegio La Salle a cambio de que le permitieran trabajar. Su rector Carlos de la Torre Reyes le dio la oportunidad de ser maestro de Ciencias Sociales en primer curso y desde entonces fue maestro en los colegios La Salle, Manuela Cañizares y en las universidades Central y Católica de Quito.

Pese a su juventud llegó a ser muy admirado y respetado por su forma de enseñar que la vida se aprende adentrándose y vivenciando los problemas sociales. Al cumplir 15 años como maestro en el colegio Manuela Cañizares, luego de una pausa en la que ejerció su primera diputación tuvo la satisfacción de demostrar que el reto de ser maestro es reconocer el esfuerzo de sus alumnos. Proaño, quien recibiría un reconocimiento por su labor como maestro renunció a su condecoración para entregarla a su alumna Martha Salcedo, una chica ciega que también se graduaba como maestra.

Su decisión tomó por sorpresa a todos, pero Proaño estaba decidido a reconocer el sacrificio de una alumna, que pese a su limitación física terminó su carrera. Este ejemplo es recordado por muchas alumnas del colegio Manuela Cañizares, donde Proaño Maya fue un maestro que orientaba a la gente para pensar en el bien común y en el servicio social.

La más grande admiradora que tiene Marco Proaño Maya es su esposa, Laura Durán, quien no sólo es su compañera y amiga sino que es su principal asesora en la campaña de la vida. Para ella, Marco Proaño es un hombre equilibrado, ecuánime, tranquilo y, por sobre todo, un buen esposo. “Yo soy su chofer, lo llevo y acompaño a todas partes nunca me niego a acompañarlo” dice con una sonrisa doña Laura, al denotar que luego de 33 años de matrimonio lo sigue amando profundamente. Aún recuerda el día en que se conocieron en una fiesta de matrimonio y cómo Marco Proaño la abordó para nunca más separarse de ella.

Doña Laura de Proaño dice que su esposo es un padre amoroso exigente en la formación de sus hijos y siempre vigilante en su constante superación. El mejor reconocimiento que ella pudo hacer para su esposo fue enviarle una carta pidiéndole que se postule como candidato a la Presidencia de la República. “Yo fui quien le escribió para que tome esa decisión, pues creo que es un hombre capaz y que se merece eso y mucho más”, dijo la esposa quien sabe que él responderá bien a las necesidades de grupos vulnerables como jubilados y discapacitados.

Ha estado afiliado a los partidos Concentracion de Fuerzas Populares (CFP), Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE) , Movimiento de Reivindicación Democrática (MRD) y últimamente es afiliado al movimiento AVANZA. Ha sido Diputado por Imbabura y Diputado Nacional en los períodos 1979-1984, 1988-1992, 1994-2007.


Fuente: La Hora. “El poder en la palabra de Marco Proaño Maya.” Diario La Hora. 22 de Septiembre de 2006. Web. 7 de Julio de 2016.