Soy de San Sebastián, el barrio de los Olleritos…
A pasos de la casa de los papás se abría luminosa la Plaza Centenario flanqueada por tres cocoteros gigantes, dos en la Modesto Jaramillo y tres en la Salinas, hoy solo quedan los de la calle Salinas. En el centro, una resbaladera gigante (para mí estatura y mis años) unos columpios y una vuelta al mundo, la misma que me costó más de una caída, algunos suelazos y otros mareos con su debida devolución de lo comido… ¡Ah! Pero era feliz…
En la calle Sucre, frente a la plaza estaba la pintoresca carpintería del maestro Germán Cadena, sus hijos, parte de los amigos de vecindad, con cariño recuerdo a Raúl, Mario y Marlene. Contemporáneos. Mario, el “Maicito”, tenía su “próspero negocio” de alquiler de las revistas que exhibía en un cartel: Kaliman. El Llanero Solitario, Memín Pingüin. Mis favoritas las de Archie. El Tío Rico, Lorenzo y Pepita. Hermelinda Linda. Chanoc, El Santo. Tiempos bellos que pagamos para leer.
Las vacaciones escolares de tres meses, era el tiempo perfecto para las aventuras de explorar los otros barrios, los de arriba, porque más abajo solo quedaba el Cardón, con sus potreros y tapiales que guardaban celosos lo huertos llenos de taxos, capulicedas, moras, limones y otras frutas que sabían más ricas cuando las cosechabamos después de saltar los tapiales y con el alma en un hilo por el temor a ser descubiertos.
La barriada de amigos y vecinos a quien la vida y el destino nos puso en un mismo tiempo juntos a mis hermanos César Eduardo y Pablo Antonio, el Manuelito Flores, mis amigos Maygua: el Pepe y la Magola. Los hermanos Montalvo: Juan, Miriam, Javier y Patricio. Pablito y Mauricio Guevara… Toda la familia Donoso: Alfonso, Patricio, Byron, Marcia, Ovalín, Lucia, Efrén, el “Chino” Héctor y la Susanita. El Edguitar Torres. Los hermanos Viver: el Marconi y el Wilo. Los hermanos Proaño: Patricio y Pepe (+) La Susy y la Marianita Lourdes. Más abajito, en plena Plaza, el Pepito y Juanito Espín y el “Gerson” Erazo. Después el “Gato” Julio Pineda y el “Llambito” Proaño. (+) El “Que fue , que más quiubo”José Luis Lema Jimbo… Fuimos la wuambreada del barrio, la del cuadro de fútbol, la de las tardes de catas y bodoqueras con tostado de pajarito.
Hoy solo quedan pocas casas ancianas como testigas de nuestra infancia. De las noches de juegos a los marros, al fútbol en la calle empedrada con los sacos señalando los arcos. Los vidrios rotos de alguna casa de los vecinos por el pelotazo extraviado. A los repasos para las comparzas. A la guerra… A la orquesta bulliciosa y alegre con Hermes Vaca como extraordinario baterista y su hermano menor Uribe al que no le he vuelto a ver, y después, a las reuniones nocturnas y reposadas en la vereda, cansados de tanto juego para hablar de las leyendas del padre sin cabeza, del chuzalongo o de los duendes, que uno que otro guambra juraba haberlos visto alguna vez.
Dicen que los años nos llenan de sabiduría, yo digo que nos llenan de nostalgia y de ese amor indescriptible por la tierra.
A muchos vecinos temporales no les hemos vuelto a ver, así como ellos, no nos han vuelto a ver…nos extraviamos en el destino que nos lleva la vida, unos alejándose y otros sembrandonos en el terruño.
¿Qué será de los vecinos Lozada, del Pablito Revelo, que llegaba a las vacaciones desde Quito. De los vecinos Fuentes.
Del vecino “Pedro C”, de su hija Rosita. ¿Qué será de la guapa “monita” de Machala que nos enamoró a todos y después se fue con su familia?
Muchos amigos siguen siendo amigos de una vecindad lejana y verdadera, aunque ya no estamos en la misma calle, en la misma esquina o en la misma plaza que se transformó o se perdió con el tiempo.
Donde quiera que estén les hago llegar mi recuerdo que me asalta como ladrón tras una esquina, sé, que también habrá momentos que como yo, recuerden con nostalgia y alegría… En ese rinconcito de mi infancia feliz, en el barrio de los Olleritos.
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Fuente: Santillán, Galo. Otavaleandoando, 2024. Foto © 2023 Ayahumaexperience.
