Los profesores comparten sus conocimientos con los estudiantes. ¿Hay algo que ellos aprendan de sus estudiantes? Claro que sí. Muchas cosas, a diario. Pongo un ejemplo de lo que aprendí esta semana.
Esto no está escrito en ningún libro, es una reflexión de una de mis estudiantes. Ella compartió esto en el aula como parte de una composición. El contexto es el siguiente: habíamos estado hablando acerca del silencio dentro de los trenes en Japón como una característica que sorprende a los turistas. Ella escribió en japonés y lo he traducido al español:
Los japoneses no son tímidos. A muchos de nosotros nos enseñaron a permanecer callados. En Japón, las normas son lo primero. Desde pequeños aprendemos: “Sé amable”, sigue las normas”, “no molestes a los demás”. Creo que es hermoso, por eso Japón se siente seguro, limpio y organizado.
Pero hay un inconveniente. A veces, la lección se convierte en “no llamar la atención”. Aunque tengamos una opinión, a menudo no la expresamos.
Japón sufre muchos desastres naturales cada año: terremotos, tsunamis y tifones. En caso de emergencia, las reglas y el trabajo en equipo salvan vidas. Seguir las reglas equivalen a seguridad, por lo que mucha gente eso conscientemente. Eso no es una debilidad, es una fortaleza.
Pero espero que haya más momentos en los que también se acoja la individualidad. Porque creo que, a veces, una sola voz sincera puede mejorar las cosas.
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19 de febrero de 2026.
