“Había una gran fiesta alrededor de esa piscina. Yo tenía unos 15 años en ese entonces y vi como iba mucha gente a conocer el lugar, porque había quedado de lujo. Antes, ya existía una fosa donde íbamos a nadar y junto a ese sitio funcionaba el baño largo, donde ahora es la gruta del Socavón”, recuerda Miguel Mora, habitante de la urbe otavaleña, a sus 94 años de edad. 

Miguel fue testigo de la inauguración de la piscina “Neptuno”, en 1931. El recuerdo lo mantiene latente, pues incluso da fe de quien hizo el diseño. “Un dibujante y pintor de nombre Luis Garzón Prado ideó la estructura que sigue casi igual hasta la actualidad, porque se hicieron algunos cambios en las inmediaciones. El también fue director de Obras Públicas del Municipio”.

Hoy, 74 años después de ese acto que convocó a miles de habitantes del cantón, Miguel vuelve a ser testigo de una obra que dio vida a la tradicional piscina, considerada uno de los referentes turísticos y culturales más importantes de la urbe.

Actualmente, el complejo luce vistoso, pues el Municipio lo restauró en su totalidad. Una nueva imagen La obra inició a mediados de este año, como parte de un proyecto de restauración de sitios tradicionales que maneja el Municipio y que se prevé concretar hasta el 2009.

La finalidad es recuperar el patrimonio arquitectónico local y crear nuevas oportunidades para el turismo cantonal. Los trabajos consistieron en el mantenimiento del sistema hidráulico, pintura, readecuación de toda el área física y de jardinerías, cambio de tuberías, sistema eléctrico, mejoramiento de los vestidores, el sauna, los dos turcos, la pista de patinaje y una choza para práctica de picnic. “Técnicamente hacen falta algunas mejoras en las duchas y el cambio de repuestos en el caldero y en el motor de recirculación del agua”, señaló Roque Pinto, coordinador de la obra.

Esas mejoras dieron lugar a la apertura del complejo, a fines de octubre. El 30 de ese mes los moradores del barrio “La Florida” organizaron un evento artístico-musical, con apoyo del Departamento de Cultura del Gobierno Provincial de Imbabura. El propósito fue rescatar las prácticas culturales que se mantenían en la pista de patinaje, pues fue allí donde inició la Fiesta del Yamor, con un baile organizado por estudiantes universitarios otavaleños, en 1949.

Esas jornadas se mantendrán en forma ininterrumpida; la directiva del citado barrio tiene previsto realizar otros eventos el 4 y 18 de diciembre próximos. Las puertas permanecen abiertas, desde el martes hasta el domingo. Son los fines de semana cuando más se concentran las visitas de habitantes del cantón y turistas, atraídos por la piscina y las atractivas áreas que fueron recuperadas, luego de permanecer durante algunos meses cerrada y en completo deterioro, como producto de un arrendamiento que la dejó inutilizada.

La restauración del complejo “Neptuno” avizora oportunidades turísticas para la urbe otavaleña y también para los nuevos talentos del deporte acuático, pues ese fue el escenario donde se formaron los mejores nadadores de Otavalo. Así lo recuerda Luis Salazar, jefe de Educación y Cultura del Municipio. “Es un referente en todo sentido, porque significa el acceso de la población a la recreación y a la práctica del deporte; allí se desarrollaron los primeros clubes de esa disciplina, como el que presidía Carlos Solines”.

Los habitantes de la urbe asumen con agrado la nueva imagen del complejo, especialmente aquellos que lo vieron nacer y envejecer, como Miguel Mora. “Ojalá a mi también pudieran darme un retoque, para volver a nadar en la Neptuno como cuando era guambra”, bromea el anciano, mientras toma el sol en el patio de su casa, en el barrio El Empedrado.


Fuente: “Un icono de Otavalo cobra vida”. LA HORA , 29 de noviembre, 2005. Web. 16 de agosto de 2016.