“Fiesta del Yamor que nace desde la devoción mariana y la religiosidad popular,
desde la cultura del maíz, desde la visión turística de una juventud citadina,
desde la belleza de sus paisajes y de sus mujeres y desde la andinidad y el arte”.
Marcelo Valdospinos Rubio
EL YAMOR: ITINERARIO DE SOLES Y LUNAS
La Fiesta del Yamor representa la identidad cultural de Otavalo, teñido de mestizajes múltiples. Fiesta que nace desde la devoción mariana y la religiosidad popular, desde la cultura del maíz, desde la visión turística de una juventud citadina, desde la belleza de su paisaje y de sus mujeres y desde la afiliación con la andinidad y el arte.
“YAMOR CON AMOR SE PAGA”
Varios cronistas de Indias, Garcilazo de la Vega (1500), Poma de Ayala (1584), Bernabé Cobo (1636) nos hablan del “Yamor toctoy” o “Yamor acá”, como una bebida preparada por las 18 acllaconas para el Sapa Inca y su Corte. La chicha servía en festejos y curaciones. En los relatos históricos no se encuentra una fiesta indígena específica del Yamor.
EL LUMINOSO CAMINO: “YAMORCITO QUE VIENE, YAMORCITO QUE VA”
1865, el 28 de abril de 1865, el Cabildo otavaleño atiende el pedido del notario Miguel Remigio de Córdova y encarga al jefe político que organice de manera solemne la fiesta de la Novena de la Virgen de Monserrate, patrona de la ciudad. Años más tarde en concordancia con los padres de el Jordán, la Novena se traslada a septiembre, en homenaje a la Niña María. Desde allí se celebra la Novena y las octavas. Según el Prof. Oswaldo Paredes, quienes elaboraban el Yamor en el barrio eran “Dolores Lema de Brasales, Teresa y Rosario Reinoso y María Domitila Vásquez”.
En 1946, el Club Crack formado por estudiantes universitarios, a través de su órgano periodístico Alborada, decide impulsar la construcción de la cancha de patinaje y el chozón en la piscina El Neptuno. En este año celebran su fiesta de aniversario coronando como reina a Sara Ariss. Y revalorizan la preparación del plato y chicha Yamor. Se encarga de su guisado a Mama Miche –doña Mercedes Pinto–. Grupo dirigido por Jorge León, Fernando Pareja, Jaime Saona, Oswaldo Rivadeneira.
En 1949, otro grupo de estudiantes que disfrutaban de sus vacaciones, integrado por Oswaldo Acosta Dávila, Jorge Acosta C., Marcelo Moreano, Fabián Suárez, Pepe y Jaime Saona, Jacinto y Jamill Ariss, los Hnos. Rosanía, Luis Vivero, estrenan por primera vez el título de “Fiesta del Yamor”, nominación propuesta por Oswaldo Acosta, para identificar el baile en el Club 24 de Mayo y en la Piscina Neptuno. Escogen el 8 de septiembre, día de la Niña María. El tradicional plato será sazonado por doña Tránsito Guerra.
En 1953, quienes forman la revista Ñuca Huasi, Guillermo Moreano. Pedro Pinto y Gabriel Garcés le dan forma a la Fiesta del Yamor. La prestigian. Le dan categoría. Eligen a la primera reina del Yamor, a Maruja Rosanía, Maruja I.
En 1955, toma la posta la Asociación de Otavaleños 31 de Octubre, residentes en Quito, siempre asistidos por los jóvenes de Ñuca Huasi. Nombran como Señora del Yamor a doña Susana Mancheno de Pinto. Y le encargan la organización de un Comité Pro Gruta del Socavón, morada para la Virgen de Monserrat, que Enrique Garcés lo llamó Basílica de Cristal. En el Yamor se recogían fondos para esta loable obra.
En 1962, el Comité Femenino hace importantes cambios, especialmente la apertura a dirigentes barriales a que apoyen la elección popular de la futura soberana del Yamor.
En 1967, el grupo que hizo el quincenario Síntesis, liderado por Efrén Andrade, Vicente Larrea, Plutarco Cisneros, Álvaro Sanfélix, Edwin Rivadeneira, entre otros, democratizan la fiesta. Elaboran el proyecto de ordenanza que lo aprueba el Cabildo, comandado con patriotismo por Gustavo Moreano Loza. El Yamor se toma las calles. Esbozan una programación intercultural. El Comité Ejecutivo se elige en magnas asambleas de representantes institucionales y barrios de Otavalo. La Dirección Ejecutiva se torna en espacio de ejercicio ciudadano y militancia cívica para la juventud. Se oficializa la elección de Zara Ñusta. Crece la buena oferta del Yamor, de doña Zoila Dávila de Velasco, doña Teresa Navarro de Cifuentes, doña Yolanda Cabrera.
1977, con ocasión de los 25 años del Yamor, Bodas de Plata, el Cabildo presidido por Vicente Larrea modifica la ordenanza para que el director ejecutivo sea un concejal, nombrado por la Cámara. Y así ha permanecido hasta la actualidad.
2019, el Cabildo decide no organizar la elección de reina del Yamor, identidad mestiza. Si la razón es económica deberían delegar a otros sectores su organización, con la condición del autofinanciamiento. Sería un significativo ahorro para la Municipalidad. O de una vez retornar al Comité Ejecutivo nombrado por la sociedad civil.
Frente a esta decisión, este año asume el compromiso el Club 24 de Mayo, con el reto histórico de volver a sus orígenes y he escuchado la intención que en el futuro se convocará a una elección democrática.
Con actitud madura el pueblo otavaleño debe ir al diálogo, construyendo salidas, por el bien de Otavalo. Solo la otredad permite que perviva la interculturalidad. Dicen que la política desune, el Yamor une.
En 2019, el escritor Jaime Núñez convoca con éxito a una reunión informal, en el parque Bolívar, de “otavaleños ausentes”. Encuentro con expectativa al futuro. ¡Qué bien!
SEPTIEMBRE RITO Y RETO
El maíz, ayer no más verde, florecido y murmurante, ahora está agostado por el sol veraniego. El viento ya no pasa cantando por entre los surcos, ahora gime añorante de la alta caña. Por eso en septiembre el viento camina taciturno, en espera de una nueva cita. Contexto cultural, lleno de paisaje, ritos, símbolos, fe, arte y artesanía, belleza y laboriosidad, sabores y amabilidad, que enriquecen la celebración del Yamor.
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Fuente: Valdospinos Rubio, Marcelo. “El yamor, ¿ocaso o renacimiento?”. Casa de la Cultura Ecuatoriana “Benjamín Carrión”, Núcleo Imbabura. Colección Tahuando, No. 277-278, 2019. Web. 30 de agosto de 2026.