Debido al descenso acelerado de la natalidad, la situación financiera de algunas universidades privadas se está deteriorando gravemente. Si bien las fusiones y los cierres pueden ser inevitables para algunas universidades, ¿debería permitirse la pérdida de funciones educativas regionales? Es hora de que la sociedad en su conjunto reflexione nuevamente sobre esta cuestión.
El Ministerio de Finanzas ha anunciado que el número de universidades privadas —actualmente 624 en todo el país— debe reducirse en al menos 250 para 2040, en su primer objetivo numérico. Con la disminución de la población de 18 años, más de la mitad de las universidades privadas ya no logran cubrir sus cupos de matrícula.
Se prevé que la población de 18 años continúe disminuyendo. El ministerio debe estar alarmado ante la posibilidad de que el gobierno continúe otorgando enormes subsidios a las universidades privadas sin fusiones ni cierres.
La reciente propuesta de reducir el número de universidades privadas en un 40% ha conmocionado a los profesionales del sector universitario. Si bien el Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología comprende la necesidad de reducir su tamaño en consonancia con el descenso de la natalidad, se opone a los recortes generalizados.
Las universidades privadas pequeñas y medianas en zonas regionales se enfrentan a desafíos de gestión particularmente graves. Aun así, cerrarlas todas significaría privar a los residentes locales de oportunidades educativas y perder la función de proveer recursos humanos a las regiones.
La importancia de una universidad no debe medirse únicamente por su tasa de admisión o su solidez financiera.
Dicho esto, la reestructuración de las universidades privadas no puede posponerse. En 2024, el Instituto Tecnológico de Tokio y la Universidad Médica y Dental de Tokio se fusionaron para formar el Instituto de Ciencias de Tokio. La Universidad de Keio y la Facultad de Odontología de Tokio también exploraron la posibilidad de una fusión, aunque no llegaron a un acuerdo.
Las principales universidades nacionales y privadas también están explorando una nueva visión para la universidad, con el objetivo de mejorar la calidad de la educación y la investigación, así como su prestigio. ¿Están las universidades privadas pequeñas y medianas, que luchan por atraer estudiantes, suficientemente preocupadas por la situación y realizando los esfuerzos de gestión necesarios?
Se dice que algunas universidades privadas imparten contenidos de nivel de educación obligatoria, como operaciones aritméticas básicas en matemáticas y el uso del verbo “to be” en inglés. El gobierno central y las comunidades locales deben reconsiderar fundamentalmente el papel de la universidad y lo que debería ofrecer la educación universitaria.
Para sobrevivir, es importante que las universidades tomen medidas como fortalecer sus bases financieras mediante fusiones con otras instituciones. Un posible enfoque sería establecer facultades que integren artes y ciencias en respuesta a las necesidades actuales, o intensificar los esfuerzos para cultivar talento especializado en inteligencia artificial.
La educación regional y el desarrollo de recursos humanos no son responsabilidad exclusiva de las universidades. También es necesario mejorar la formación profesional mediante la coordinación con escuelas secundarias y centros de formación técnica, entre otros.
Cuando las universidades privadas se enfrentan a un colapso financiero, los estudiantes no deben quedarse sin un lugar a donde ir. Es fundamental desarrollar un sistema que los proteja y que esté preparado para este tipo de emergencias.
__________
“Proposal to Reduce Private Universities: A Wave of Shakeouts Is Imminent” yomiuri.co.jp. Diario Yomiuri, 8 de junio de 2026. Foto © 2026 News On Japan.
