Conclusión

Estos dos testimonios de gran valor permiten además ubicar el Otavalo prehispánico a orillas de la laguna de San Pablo, como lo confirman los datos siguientes: en 1578, el Capitán Rodrigo de Salazar recuerda cuántos sacerdotes doctrinaban en su encomienda: “en Sarance por ser pueblo mayor que todos dos sacerdotes y en Cotacache otro, en el pueblo de Tontaquí otro, en San Pablo y Otavalo estando juntos en los pueblos otro…” (AGI/S Cámara 922A, 3a pieza: f.175v).

Otro sacerdote, el Padre “Fray Cristobal vicario de San Pablo”, dice en 1577 que “conoce el dicho partido de Otavalo e conoce los pueblos de Saranze e Tontaqui y la-laguna y Otavalo…” (AGI/S Cámara 922A, 3a pieza: f.68v). “Lalaguna” se puede interpretar por lo tanto sea como San Pablo, sea como un asentamiento cercano al Otavalo aborigen, a orillas del lago San Pablo.

Escuchemos más testimonios: en 1578, el español Hernán López de Vergara evoca “el pueblo de la laguna de Otavalo” y un “yndio principal llamado Calloxi del pueblo de la laguna” (AGI/S Cámara 922A, 3a pieza: f.949r; 950r). La parcialidad “Calloxi” -situada hoy día en la parroquia González Suárez, y conocida como Caluquí- nos permite situar con más precisión el antiguo asentamiento de Otavalo. El testigo Bartolomé Rodrigo en 1578, nos ayuda en este intento de ubicación; recuerda las “sementeras de los indios Otavalo y Pisalquí e Caloquí” (AGI/S Cámara 922A, 3a pieza: f.943v). “Pisalquí” – hoy día Pijal -pertenece también a González Suárez y es colindante con Caluquí.

Por lo tanto, el antiguo Otavalo se situaría a orillas del lago San Pablo, cerca de las actuales parcialidades indígenas de Caluquí y Pijal.

Citaré un último testimonio del clérigo Antonio Borja (autor de la famosa Relación Geográfica de Pimampiro), de 1578. Nos dice: “puede aver año y medio que estando el Reverendo Obispo de Quito en San Pablo visitando e confirmando y este testigo como vicario de este dicho partido de Otavalo con el, se vinieron a quexar muchos yndios de San Pablo y de Otavalo”, acerca de sus sementeras dañadas por los ganados del encomendero en la vecina estancia de Cajas (AGI/S Cámara 922A, 3a pieza: 943v).

Tenemos pues los elementos para interpretar de modo correcto la referencia a los “yndios de San Pablo y de Otavalo”: se trata por supuesto del Otavalo prehispánico, vecino de San Pablo.

Estas aclaraciones arrojan nueva luz para la lectura de los documentos. Pienso por ejemplo en la expresión, “pueblo de la laguna” o “sitio de la

laguna”; pero también en fuentes más conocidas como las Relaciones Geográficas de Indias, que se prestan a interpretaciones erróneas. Tomemos la Relación anónima de 1573 sobre “La ciudad de San Francisco de Quito” (Jiménez de la Espada 1965): “Cerca del pueblo de Otavalo, en lo alto de unos cerros y diez leguas de la ciudad de Quito, está una laguna hondable, que tendrá una legua de boxo, metida entre unos pedazos de montaña brava; desagua poca agua y corre hacia el dicho pueblo de Otavalo. Más abajo, en el mismo pueblo de Otavalo, está otra laguna grande que tendrá dos leguas y media de boxo, está doce leguas de la dicha ciudad de Quito”. Jiménez de la Espada (1965: 210, nota 13) identifica la primera laguna como la de San Pablo y la segunda como la de Cuicocha, considerando equivocadamente que “Otavalo” designa el actual Otavalo, o sea Sarance.

En otra edición menos conocida de la misma Relación, Garcés (1934 c: 555) presenta una versión acotada por González Suárez, quien rectifica las notas de Jiménez de la Espada: la primera laguna es la de Mojanda, la segunda es la de San Pablo.

Y en efecto, ya que sabemos que “el mismo pueblo de Otavalo” estaba todavía a orillas del lago San Pablo en 1573, y por lo tanto “a doce leguas de Quito”: distancia de Quito y ubicación que se ven corroboradas por un texto anónimo temprano, escrito en 1550, la Relación de las cosas del Perú desde 1543 hasta la muerte de Gonzalo Pizarro (Anónimo 1965: 288). Dice: “fue sabido por el dicho Gonzalo Pizarro, por un vecino de Quito que él tenía puesto en Tuxa… e desta manera por el sobredicho tenía cada día nuevas como el virrey (= Blasco Nuñez) se iba acercando, hasta saber que estaba en Otabalo, doce leguas de Quito e que venía a mas andar a dalle la batalla”.

Abreviaturas y bibliografía de este capítulo
  • AGI/S: Archivo General de Indias, Sevilla.
  • GARCÉS, Jorge. Oficios o cartas al Cabildo de Quito por el rey de España o el virrey de Indias 1552-1568.– Vol. 5. Publicación del Archivo Municipal, Quito, 1934 c.
  • GRIJALVA, Carlos E. “Los indígenas en el descubrimiento del Amazonas” Boletín de la Academia Nacional de Historia.-Vol. XX, Quito, 1940.
  • JIMÉNEZ de la ESPADA, Marcos. Relaciones Geográficas de Indias.- Atlas, BAE, tomos 183, 184, 185, Madrid 1965.

Fuente: Caillavet, Chantal. “Etnias del Norte: Etnohistoria e historia de Ecuador”. Ediciones Abya Yala, Quito, 2000.