7. Años1963-1964. El nombre “Atabaliba”
La agrupación iba madurando y creciendo numéricamente. Pensaron en adoptar un nombre que refleje la orientación integral del grupo. Se dieron un plazo de tres semanas  para pensar un nombre y presentar las razones por las cuales ese nombre debería ser escogido. Hubo algunas propuestas pero finalmente optaron por escoger el nombre de Atahualpa en su forma original, ATABALIBA. Los miembros lo pluralizaron para identificarse a sí mismos. El nombre fue sugerido por Fabián Barragán quien había encontrado el nombre en un libro de la Biblioteca Municipal.

Hugo Jácome, Juan F. Ruales, Lugdorio Escobar, Germán Alvarado, Marco Chicaiza, Miguel Gallegos, Marco Aguilar, Nelson Rojas, Francisco Vinachy, Edgar Rodrigo Orbe Mena.
FOTO © Edgar Rodrigo Orbe Mena.

8. Los símbolos
1) Los colores que representarían a Los Atabalibas, no solamente al equipo deportivo, tenían un sentido concreto, el cual Rodrigo lo expresa así:  “el color rojo representaba, la energía virgen, pujante, rebelde, consciente de la desigualdad social  de la época. El color azul apuntaba al amplio campo que tenía la institución para trabajar. El color amarillo marcaba  los grandes trigales, fruto del trabajo del campesino, la productividad lograda por los trabajadores del campo, sus amaneceres, atardeceres, anocheceres, en fin su sacrificio”. 
2) La consigna adoptada fue: “Por la reivindicación de los valores nacionales”, sugerida por Juan F. Ruales. 
3) El sello fue diseñado por Fulton Salas y Edgar Guerra.

9. Adelita Maigua 1969
Este es un detalle singular por el sentido social que implica: previo a la ceremonia de inauguración de los campeonatos de fútbol, los equipos solían desfilar por las calles de la ciudad con sus respectivas madrinas y dirigentes hasta llegar al Estadio El Batán. Los Atabalibas, siguiendo su línea de pensamiento, escogieron como madrina a Adela Maigua, una estudiante indígena del Instituto Normal Alfredo Pérez Guerrero. Ella representaba la belleza, inteligencia y empatía de la mujer otavaleña con el sentir de Los Atabalibas. 

FOTO © Edgar Rodrigo Orbe Mena

Rodrigo afirma que el acto “fue una ruptura del esquema social caduco, lleno de complejos étnicos, por lo que escogimos a una mujer indígena con atributos  tanto físicos como intelectuales, con el fin de hacer  un homenaje a nuestro  pensamiento ideológico y ser coherentes con el slogan de la entidad”. 

Ella optó por llevar un haz de trigo en vez del tradicional ramo de flores. Era la primera vez que una indígena representaba a un equipo de mestizos, ella fue elegida la Reina del campeonato. Esta acción constituyó en sí un mensaje poderoso: un atisbo a la idea de interculturalidad que debería ser más incluyente. En el año 2003 la Cámara Legislativa designó a Otavalo como la Capital Intercultural del Ecuador. Los Atabalibas se habían adelantado 40 años.

Rodrigo afirma que «la inclusión de Adelita Maigua en el Atabaliba, el significado de los colores, el logotipo y el slogan, representan un salto incalculable en el proceso intercultural, filosófico, ideológico, con lo que rompimos con los conceptos caducos de la época, trabajo que nos permitió ganarnos el aprecio y respeto del campo y la ciudad».

10. Basquetbol, una paliza para no olvidar
Los Atabalibas no solamente jugaban fútbol, también practicaban ping-pong, ajedrez, atletismo y raramente, básquetbol. La Liga Deportiva Cantonal de Otavalo organizó el Primer Campeonato de Básquetbol. En ese entonces, había un equipo de básquetbol bien organizado llamado “Olimpic”. En él jugaban los hermanos Hugo y Waldo Andrade, Mauro Carrillo, Carlos Bucheli. Eran los favoritos. Los Atabalibas decidieron presentar un equipo y se reforzaron con el “negro” Ruales, Eduardo Moncayo y Jaime Cevallos (sobrino del Padre Polibio, de la Iglesia de San Francisco) a quienes se sumaron Wilson “flaco” Velasco, Edgar  Guerra, Hugo Villa, Raúl Rosales y otros.

En la ceremonia de inicio, el uniforme de Los Atabalibas obtuvo el Premio al Mejor Uniforme. Este consistía de un B.V. D. de color negro, los números romanos escritos en soguilla, pantaloneta y medias blancas.  También ganaron el Premio a la Madrina más agraciada.  En el partido final, Los Atabalibas inesperadamente derrotaron al Olimpic y se quedaron con el título. 

Después del torneo, el equipo perdedor, propuso un partido de revancha a lo cual Los Atabalibas aceptaron a jugar con los mismos jugadores pero con otras camisetas y otro nombre.  Jugaron con un uniforme hecho de tela con muñequitos para bebé comprada en los Almacenes Pintex. El Olimpic esta vez no tuvo piedad y les propinó una paliza fenomenal. Rodrigo insiste que “si bien nos ganaron con un marcador considerable, no era contra Los Atabalibas. Ese clavo no se sacaron nunca”. A Los Atabalibas, lo bailado, nadie se lo quitó.

11. Un jugador alemán
Como miembro del Cuerpo de Paz, se encontraba en Otavalo un ciudadano alemán llamado Willy Herts Heils quien había jugado en la segunda categoría del fútbol alemán. Preguntó por un equipo de fútbol, le indicaron Los Atabalibas y se unió al equipo como volante derecho. Rodrigo lo recuerda como  “un excelente jugador que aportó con su técnica, a la propuesta futbolística del grupo”. Brevemente, Los Atabalibas tuvieron un jugador europeo en sus filas como refuerzo. 

12. El tri-campeonato de la selección de Otavalo
En Otavalo, Los Atabalibas habían obtenido el pentacampeonato a nivel clubes. En la ciudad se vivía un período de euforia pues la Selección De Otavalo disputaría una final que si la ganaba, sería el tri-campeonato de la Provincia. El entrenador era Raúl “Capacho” Jiménez (1969-1972). 

La Selección de Otavalo 1969. Parados de izquierda a derecha: Jorge Barahona, Raúl Rengifo, Luis Pérez, Rodrigo Orbe, Marcelo Orbe, Margarita Pérez Plazas, Raúl «guagua» Rosales, Hugo «negro» Ruales, Gustavo Pareja, Marco «negro» Hinojosa, César «gordo» Andrade, Carlos Endara, Raúl “Capacho” Jiménez (entrenador), Gonzalo «chalo» Pérez. Cuclillas: Alfredo «loca» Avilés, Luis «indio» Echeverría, Hugo «mama» Villa, Fabián Barragán, Washington “Katio” Méndez, Octavio Paredes, “chiquito” Montalvo. 
FOTO © Rodrigo Orbe.

Recuerda una de las alineaciones: César “gordo” Andrade en el arco, en la defensa Hugo “negro” Ruales, Marco “negro” Hinojosa, Washington “katio” Méndez, Rodrigo Orbe y Luis “indio” Echeverría. Volantes, Fabián Barragán y Raúl “guagua” Rosales. Adelante, Hugo “mama” Villa, Wilson “flaco” Velasco, Marcelo Orbe. 

Antes del partido final ya se preveía lo que iba a pasar en la cancha pues mientras hacían el calentamiento, los aficionados locales comenzaron a amedentrar a los jugadores con rechiflas y abucheos. Mientras los jugadores se juntaban en el centro para escuchar la charla de los directivos, el señor César Pavón estaba dando una arenga cuando un piedrazo le llegó a la cabeza y le provocó un sangrado. La Selección de Otavalo estuvo a punto de retirarse del Estadio. Empero, el lema de la selección era: “No venimos a empatar ni a perder. Venimos a ganar!” Y decidieron salir a ganar el partido a pesar de las dificultades.

En este partido se lesionó el arquero principal, “el gordo” Andrade y entró al cambio Alfredo Avilés, quien, a decir de Rodrigo, “no dejó pasar ni el viento”. El gol del tri-campeonato aún lo conserva en su memoria: un tiro libre fortísimo a media altura ejecutado por Hugo “negro” Ruales a los 20 minutos del primer tiempo.

La Selección de Otavalo.
FOTO © Edgar Rodrigo Orbe Mena

En este partido Rodrigo sufrió una lesión en la nariz y la hemorragia tiñó de roja su camiseta. Con el visto bueno del médico, doctor Alfonso Brazales, siguió jugando y en el segundo tiempo, recibió otro cabezazo en el mismo sitio, rompiéndose las fosas nasales. El pitazo final marcó el regocijo de los hinchas otavaleños que no pudo ser sofocada por los insultos y piedrazos de la barra ibarreña. 

La caravana triunfal tampoco se vio opacada por la torrencial lluvia que caía en Otavalo. La gente sabedora del resultado, esperó a su Selección en la calle Estados Unidos (actual Redondel) subió a los jugadores a una volqueta del Municipio y emprendió una entrada triunfal en medio de vivas, flores y rostros llenos de alegría. La caravana terminó con el tradicional baño en la pileta del Parque Bolívar. A pesar de la lluvia, la Banda Municipal los esperaba tocando, “No hay como Otavalo”. El delirio del triunfo al son de esa melodía no tiene precio, solo pasa en Otavalo.

Parados de izquierda a derecha: Raúl Rosales, Fabián Barragán.
Cuclillas: Rodrigo Orbe Mena, Hugo Villa.
FOTO © Edgar Rodrigo Orbe Mena

13. Año 1969
El Presidente del club fue el Licenciado Miguel Gallegos. En esta etapa el grupo fue alcanzando una estructura más definida. El grupo hasta entonces era una masa de jóvenes impetuosos con muchos proyectos, en palabras de Rodrigo, “las ideas y propuestas sociales, deportivas, políticas y culturales, en las tertulias o sesiones, salían como una Cascada de Peguche en invierno” pero sin tener una idea exacta del modo de ejecución. La presencia de estos grandes compañeros como Miguel Gallegos y Ramiro Velasco, sumados a la labor altruista de Marco Chicaiza Toapanta (+), Juan F. Ruales, Edgar Guerra, Jorge Carrión, Marcelo Carrión, Eduardo Salvador, Fulton Salas, Marco Tabango, Wilson Velasco y otros más, dieron a la institución una formalidad institucional. Esto ayudó a superar una crisis existencial, aquellas  que ocurren en determinados momentos de la vida.

Atabaliba en 1969.
FOTO Edgar Rodrigo Orbe Mena.

En 1970 se integran Willy Coronel Campos, quien vino desde Bolivia cargado de ideas de izquierda y Rommel Andrade Escalante, quien vino recién graduado del Instituto Zamorano, dos elementos que potencializaron el trabajo integral de los Atabalibas.

FOTO © Edgar Rodrigo Orbe Mena

14. El partido contra Magallanes de Chile
Gracias a la relación de amistad de Marco Chicaiza y Juan F. Ruales con el Agregado Cultural de la Embajada de Chile. en el mes de agosto de 1971, se organizó un partido de fútbol internacional entre Los Atabalibas contra el Club Deportivo Magallanes de Chile. Sin embargo, viendo la trascendencia del partido, el Licenciado Fausto Orbe, Presidente de la Liga Deportiva Cantonal de Otavalo, sugirió que era más apropiado presentarlo como un partido entre la Selección de Otavalo vs. Magallanes de Chile. 

En el partido, nueve de los integrantes titulares de la Selección pertenecían al Atabaliba. A medio tiempo se hicieron dos cambios de jugadores, como resultado, la Selección de Otavalo quedó constituída exclusivamente por jugadores del Atabaliba. La madrina del equipo, Adelita Maigua, entregó un haz de trigo con una rosa roja en el centro al capitán del equipo visitante. Ana María Bucheli, Reina de Fútbol de Otavalo, entregó un ramo de flores. El equipo Magallanes ganó el partido 2-1.

El Estadio de El Batán no era un estadio moderno. No tenía cerramiento, ni tablero electrónico ni vestidores. Los miembros de los Atabalibas se organizaron para tizar la cancha, poner las redes de los arcos, vender los boletos y resguardar todo el perímetro del estadio para recaudar los fondos que ocasionaba la organización del partido. Rodrigo dice que estuvo custodiando un portillo y recién 10 minutos antes de la hora fue rápidamente a cambiarse para jugar.

Mucha gente de la ciudad y aficionados de Quito y del norte del país se dieron cita al partido. El estadio lucía lleno de espectadores y había optimismo que la recaudación dejaría buenas ganancias. La contabilidad se la realizó en la Radio Otavalo y el grupo contable estaba compuesto por 10 Atabalibas, entre ellos: Marco Chicaiza, Marco “pollito” Aguilar, Rodrigo Orbe Mena. Al hacer las cuentas descubrieron dos hechos: 1)  se había emitido 500 boletos adicionales equivalente a 2.500 sucres, o la ganancia neta. 2) Las cuentas no mostraban ganancias sino que arrojaba un déficit de 28 sucres. Fue un misterio el destino de las ganancias. Pero había que cubrir al menos el dinero faltante y decidieron que cada miembro del grupo contable aportaría 2,80 sucres para completar los 28 sucres necesarios para suplir la carencia. Con plata y persona, como se acostumbra decir en Otavalo.

La época dorada del fútlbol de Otavalo coincide con el aparecimiento de la generación Atabaliba. Muchos de los miembros eran jugadores titulares de la Selección de Otavalo. Enfrentó decididamente a las selecciones de las ciudades de Cotacachi, Antonio Ante, Ibarra, Cayambe, Tulcán, Ipiales, Pasto. 

Jugó la selección contra el Politécnico en el que actuaban los hermanos Almeida, Fausto Guerrero, Edison «el mono » Paucar, «el turco» Farah, Leonardo Palacios, el mejor mediocampista de esos años.

También jugó contra  el América de Quito cuyos jugadores eran Velarde, (un compañero montalvino de Rodrigo), Patricio «el cabezón» Echeverría, Héctor Gauna,  Eduardo De María, Migdonio Aguirre, Juan Ramón Silva, con este equipo el América participó en la copa Libertadores de América. 

Se midió contra Liga Deportiva Universitaria que en sus filas tenía al «Tano» Bertocchi, Watersilio Rodríguez, los hermanos Tapia, Patricio Pintado, Marco Moreno, Mario y Eduardo Zambrano, Tito Larrea, Polo Carrera, Mikey Salazar. 

Jugo asímismo contra el Deportivo Quito que en su plana titular tenía a Rubén Valdi, «maestrito» Calderón, Tabaré Suárez.

Jugó contra la Universidad Católica en su esplendor,  trajo nada menos que al equipo titular:  Milton Vivas, Juan Ramón Silva, Miguel Angel Russo, Mario Enrique Raffart, Rubén «cacho» Quiroga, seleccionado argentino, nuestro ex-compañero Atabaliba Washington «Katio» Méndez, Fausto Carrera,estos dos últimos llegaron  a la selección de Ecuador y fueron titulares incuestionables en la defensa.

También hizo un partido con la Liga de Portoviejo, cuando quedó en tercer lugar en el campeonato nacional y que trajo entre sus filas al «pajarito» Bayona, Joffre Campos, M. Mendoza, el padre Bazurco (jugador español) que militó con mucho éxito en el Barcelona de Guayaquil, «el diablo» Tiriza, que fue seleccionado de Brasil (Rodrigo fue el encargado de marcarle en ese encuentro). 

Con el paso de los años, la nueva camada de jugadores se hizo espacio y los miembros antiguos pasaron a jugar en la selección de semi-veteranos y veteranos con los equipos anteriormente señalados y con la Selección de Pichincha e Ibarra.

En 1974, el Atabaliba no pudo participar en el campeonato oficial de fútbol, pues algunos compañeros del equipo de fútbol habían sido inscritos en el equipo del Daynacor que había armado un potente equipo: Armando Jaramillo,Fabián Barragán, Manuel Romero y por gestión de Hugo Ruales Buitrón se reforzaron con el «Capacho» Jiménez Jr como arquero, Bolívar «bolo»Ruíz y César Pintado, los tres seleccionados de Pichincha. Rodrigo y algunos de los Atabalibas, decidieron participar representando al equipo de La Sociedad de Trabajadores «México», y obtuvieron el campeonato. Los Atabalibas daban batalla en cualquier cancha y con cualquier nombre.