Noticias

El guango

Foto © 2019 theslowroad.org

Otavalo es una ciudad pluricultural que acoge 2 lenguas: el castellano (lengua oficial) y el kichwa o runashimi (lengua vernácula). Su población indígena está conformada principalmente por pueblos kichwakuna: Otavalo, Kayambi, y Natabuela. En la zona de Otavalo, antes de la llegada de los incas, existían distintos pueblos indígenas; fueron los primeros pobladores de la provincia de Imbabura los angos y los imbayas. Con la llegada de los españoles y el coloniaje, los indios pasaron a ser siervos y esclavos de los colonizadores, a nombre del cristianismo se les sometió a una explotación que casi extermina la población originaria y en algunos pueblos se les obligó al exilio, como ocurrió con los pimampiros, que tuvieron que huir hacia el nororiente de la Amazonía.

Según la antropóloga y especialista en estudios étnicos, Zoila Sarabino Muenala, la población kichwa otavalo ha surgido gracias a la autovaloración de su identidad étnica, basada en las tradiciones y valores culturales. A esto se añade varias prácticas culturales: el esfuerzo de su trabajo comunitario, desarrollo de las empresas textiles, las redes familiares y los lazos de parentesco.

El otavaleño reafirma su identidad en relación con elementos como el uso del idioma, la vestimenta, las tradiciones y costumbres propias de su cultura.

En las comunidades primitivas, por ejemplo, para evitar la endogamia (matrimonio entre personas de un mismo clan dentro de una tribu) y fomentar la exogamia, los pueblos buscaban distinguirse unos de otros utilizando diferentes artilugios como adornos corporales, tatuajes, vestimenta, entre otros.

Una de las características más importantes con que se distinguía a diferentes comunidades kichwa, era el vestuario. La cushma, fue el vestido originario de los Otavalos, un atuendo desde los hombros hasta los tobillos hecho de lana de alpaca sin tinturar.

La actual indumentaria de este pueblo fue impuesta por los españoles de acuerdo con la usanza de una región de Castilla de la época de la conquista hispánica, según la cual, para distinguir a una etnia de otra, a los de Otavalo se les obligó a recogerse el pelo en una trenza, particularidad que se ha convertido en uno de los tantos símbolos externos que identifican a este pueblo.

Se conoce como guango o guanga a la trenza que forman la mayoría de los indígenas con su larga cabellera y que les cae sobre la espalda.

Según el investigador y gestor cultural, Juan F. Ruales, tanto el kichwa, impuesto por los incas —y que se extendió como ‘lengua general’ en la época colonial—, como el vestido y la trenza, además de hualcas, gargantillas, alpargatas, etc. Son los elementos externos que se han convertido en costumbres y tradiciones que deben ser respetadas y, de alguna manera, fomentadas y conservadas, ya que abandonarlas significaría olvidar su identidad.

“En la vestimenta del hombre indígena es muy importante su largo cabello, recogido en una trenza como rasgo de identidad, este constituye el más elegante complemento de la indumentaria. Por otro lado, en la mujer indígena una faja llamada huma huatarima cubre su cabello, sujetado en guango y que sirve para envolver el cabello y protegerlo”, dijo Ruales.

El guango —señala— es sagrado, es un legado ancestral que permite que los kichwa otavalo puedan identificarse en cualquier parte del mundo. Además, está vinculado con la fuerza y la sabiduría de cada individuo.

En la actualidad, debido a los fuertes procesos de aculturación, acelerados con la globalización, las nuevas generaciones han ido abandonando la trenza, el vestuario y el idioma.

Además, los procesos migratorios familiares de los kichwa otavalos han generado que su cultura y sus prácticas colectivas adquieran nuevas tendencias que provienen de otros países.

Dando lugar a expresiones culturales nuevas alejadas del Kichwa y distanciadas de su cultura, de su origen y de su historia.

__________
«El guango, un rasgo de identidad del pueblo Otavalo». eltelegrafo.com.ec. Diario EL TELEGRAFO, 30 de abril de 2016. Web. 29 de diciembre de 2022.

Ocho esculturas lunares

La luna, el cuerpo celeste inspiración de poetas, cómplice de amores y refugio de desamores, quedará expuesta en una plaza andina de Ecuador. El escultor Jesús Cobo colocará representaciones del satélite en acero inoxidable, junto al Intiwatana, el “lugar donde se amarra el sol”. Ocho lunas, de tres metros de diámetro cada una, se exhibirán en la plaza Cívica o “de las Lunas” de Otavalo (Imbabura).

La plaza tendrá, asimismo, una representación contemporánea de 8 metros de altura y 1,5 toneladas de peso del Intiwatana. La escultura religiosa simbólicamente se ataba al sol y que -según la tradición inca- servía de calendario solar para marcar las estaciones según la proyección de su sombra.

Foto © 2022 Yahoo Noticias.

Las manos de Cobo también construyeron, en una pieza de 5,5 metros de alto, al Aya Uma, una representación tridimensional del personaje de la mitología andina. Podía ver adelante y atrás a la vez, al ayer y al futuro; un ser omnipresente y sin tiempo.

Esta obra, con base de forma trapezoidal, se ubicará en una esquina de la plaza, a manera de puerta de bienvenida a quienes la visiten.

Alusiones literarias
En cada luna, Cobo incluyó partes de poemas referentes al satélite natural porque la poesía “siempre es necesaria». Cuenta antes de parafrasear: “Quiero besarte íntegra, como luna en el agua”, de la pluma del poeta y escritor ecuatoriano César Dávila Andrade.

De la poetisa indígena María Sharupi ha grabado en una luna -en español y shuar- “Cuando hablo de la luna, pregunto a la noche”, mientras otra luce: “Ojos de anochecer los de tu cara y luz de luna llena dentro de ellos”, del escritor español Miguel de Unamuno.

“Debajo de tu piel vive la luna”, está escrito en otra escultura, plasmando así la inspiración del poeta chileno Pablo Neruda. Para Cobo, la luna “es fundamentalmente la posibilidad de esperar por mañana o por alguien que venga a iluminarte o abrazarte”.

Respeto cultural
Cobo espera que con esta manifestación de arte público, los indígenas otavaleños “se sientan valorados y representados a través de un símbolo (la luna) que marca gran parte de su día a día”, y que tiene “connotaciones con lo espiritual y lo mágico”.

Además, “el poner símbolos de su propia cultura es una muestra de respeto a las culturas ancestrales”, comentó el artista que ha expuesto en Alemania, Italia, Turquía, Estados Unidos, Canadá, Argentina, España, Japón, Israel, Catar, China y México, entre otros.

Cobo inició su carrera profesional con técnicas de grabado, pasó luego al lenguaje escultórico en materiales como la arcilla, piedra, madera, bronce, acero al carbono, mármol, y desde hace unos 14 años transforma en arte el acero inoxidable, al que considera “elegante, tecnológico y eterno”.

En acero inoxidable hizo las lunas por la semiótica con la coloración del satélite, y también por la facilidad de restauración y limpieza. “En caso de otro material, se deteriora mucho”, explicó. Del mismo acero ha obtenido texturas para lograr diferentes tonos cromáticos gracias al reflejo de la luz y así permitir otros efectos visuales y diferentes sensaciones al tacto.

El arte como derecho
Nueve meses le tomó al escultor crear las obras para Otavalo, y se valió de consejos de técnicos e ingenieros para resolver el problema físico de la sustentación, a fin de que las lunas permanezcan en diagonal, como suspendidas, sin ningún soporte visible alrededor.

La gente podrá interactuar con todo el complejo escultórico, pues el arte público “es la forma más democrática de compartir la creación humana”, dijo.

“El arte es un derecho humano. No hay arte si está encerrado, si no recibe una humanización a través del pensamiento que pueda generar en la gente”, indicó Cobo, convencido de que se abrirá así un espacio público que propiciará el diálogo y reflexión de los ciudadanos, y proyectará en el tiempo el respeto y valoración que merece la cultura y cosmovisión de los pueblos originarios.

__________
Fuente: «Ocho esculturas lunares le rendirán tributo a la cosmovisión andina». elcomercio.com. Diario El Comercio, 21 de septiembre de 2022. Web. 14 de diciembre de 2022.

Ñusta Picuasi

Una cantora que causa furor en las redes, Ñusta Picuasi. “¡Felicitaciones! Muy buena interpretación”; “Eres una joya, deberías buscar oportunidades. Te aseguro un triunfo total”; “Apoyemos este talento”; u “Orgullosa de que seas ecuatoriana ¡Qué voz tan excepcional”. Estos algunos de los miles de comentarios que recibe Ñusta Picuasi, de 17 años, de sus más de 260.000 seguidores en TikTok.

Su nombre completo es Ñusta Duchisela Picuasi Pillajo, pero en el campo artístico se hace llamar Ñusta Picuasi (ñusta en kichwa significa princesa). Es originaria de la localidad Ilumán, que está ubicada en Otavalo, en la provincia de Imbabura.

Ñusta Picuasi. Foto © 2022 Revista FAMILIA.

A cantar empezó a los 6 años cuando iba con su hermano Joselito a la iglesia, a los 12, cuando entró al colegio aprendió a tocar los instrumentos, pero desde hace tres se involucró más en la música y decidió compartir con la gente lo que le apasiona, lo que ha aprendido de manera autodidacta. Creó las cuentas en las redes sociales y empezó a publicar los videos, primero fue en Facebook y posteriormente en las otras, pero tuvo mayor repercusión en TikTok.

“Empecé a tomar más fuerza cuando creé mi cuenta de TikTok y comencé a hacer dúos… Hacía mis dúos y los videos empezaron a llegar a más gente y ahí fue cuando me empezaron a contactar personas… Entonces ahí sentí que mis videos estaban llegando a más gente”, dice Picuasi, quien es la menor de diez hermanos.

__________
Fuente: «Ñusta Picuasi, la artista ecuatoriana que cautiva con su voz en TitTok, se perfila como una promesa musical». eluniverso.com. Diario EL UNIVERSO, 20 de junio de 2022. Web. 13 de diciembre de 2022.