Son aproximadamente 42 hectáreas el área total que comprende el bosque protector de Peguche. El lugar se encuentra ubicado a tres kilómetros de la cabecera cantonal de Otavalo. El espacio, hace más de 10 años, fue renovado y todos los días recibe a personas que desean conocer la zona, que posee atractivos más allá de los espacios naturales.

Desde hace centenares de años la cascada emerge por afluentes aledaños para mostrar su imponente caída cerca a Otavalo, con aproximadamente 30 metros hasta la  superficie.

Antes de llegar al lugar de desembocadura de la cascada, todas las personas hacen una caminata de menos de un kilómetro desde su entrada principal. El acceso al lugar turístico es totalmente gratuito. Basta con registrase en un libro de visitas, ubicar su nombre, edad y lugar desde donde llega. Luego empieza el recorrido especial.
 

Calendario solar. En un área hacia el costado oriental, casi al iniciar el recorrido, con piedras y adobe se encuentra elaborado el calendario solar antiguo, que era utilizado por los pueblos aborígenes.

Desde ese lugar, los comuneros determinaban el tiempo a partir de la posición del sol y la luna. Los pilares dispuestos de tal manera en forma de círculo se establecen como cada mes, señalando uno de ellos por dónde salía el sol y por dónde se ponía. Con eso se anunciaban las fiestas y los tiempos de sembrar y cosechar.

El espacio es visitado y las personas pueden ingresar para conocer su estructura y las figuras sobre los paredones a base de rocas.
 

Recorrido por senderos. El trayecto continúa. Un angosto camino de piedra conduce a varias áreas distribuidas para el deleite del público. La mayoría de personas que se registran son nacionales, con un 80%. El 20% restante es del exterior.

“El aporte local, nacional, se evidencia que se masifica más que los turistas internacionales”, detalló Cristian Gualsaquí, presidente de la comunidad Faccha Llacta, donde se encuentra el bosque protector.

Por la temporada de carnaval, los dirigentes y la comunidad en general mantienen una vigilancia progresiva para que no existan atentados en las inmediaciones de la naturaleza.

Se mencionó que regularmente los visitantes por el feriado llegan con gran cantidad de envases de espuma, colorantes, anilina, químicos que perjudican al ambiente y son nocivos para que se contamine el área, que incluso en ocasiones pueden provocar incendios.

Por esas causas esperan que los visitantes tomen conciencia y eviten ingresar con esos artículos.

De acuerdo con Gualsaquí, la zona acoge a varias especies de animales silvestres (20) que emigran de otros territorios, como el viracchuro, pájaro carpintero, colibrí, un pájaro similar al papagayo de color azul, tórtolas… Ellos también se ven atentados por la utilización de esos insumos.

La presencia de los propios habitantes para impulsar el turismo nace desde los años 80. Ellos hicieron la compra directa de los terrenos a los propietarios de ese entonces, incluido los árboles.

Hubo un período en que por gestiones políticas la municipalidad se apropió del sitio, pero en 1997, entre un convenio con la comunidad y el Ministerio del Ambiente, volvió a ser administrado por la misma población. 

Los grupos, por auto financiamiento, readecuaron el sitio, ordenaron varias áreas para que los visitantes se sientan a gustos en el lugar. Se hizo conocer que ninguna organización, institución pública o privada, incluso internacional, apoya para el desarrollo del bosque.

Los fines de semana existe más afluencia de visitantes. En los feriados, en especial por carnaval, llegan a un estimado de 10.000 turistas.

Los senderos, que fueron adecuados por la comunidad, son lo que direccionan hacia cada lugar que existe en la zona.

La cascada. El atractivo principal sin duda es la cascada. Al llegar allí, los visitantes muestran un semblante de conquista natural. De inmediato las fotografías no se hacen esperar. Para llegar a acercarse al afluente se debe cruzar un puente rústico a base de madera. De esa forma se alcanza al objetivo.

La fuerza de la caída de agua, el viento, hace que nazca una mezcla de brisa que poco a poco hace que las personas se mojen ligeramente, lo que se considera uno de los fenómenos más bellos del ecosistema.

Los momentos son mágicos. En ese mismo sector también se promueve otros emprendimientos. Existe preparación de comidas típicas. En un llano están algunos animales como las llamas, que son un atractivo.

Para volver al inicio de la travesía, otro puente colgante de más de 10 metros de longitud es el paso circundante para decenas de personas que hacen el recorrido, tras la vista a la cascada.


Fuente: “Peguche, un espacio mágico en las cercanías de la ciudad”. lahora.com.ec. 28 de febrero de 2019. Web. 3 de enero de 2019.

Categories: Turismo